la columna del lector

El carricoche, enemigo del fútbol

05.08.2015 | 03:54

Hace escasamente dos años mi hijo vino al mundo con un carné del Real Oviedo bajo el brazo debido a la afición incondicional de sus padres y de algún familiar más. De ese carné lleva haciendo buen uso estas dos temporadas, en Segunda B, en la que hemos tratado de que coja esa afición por el equipo, consiguiendo el objetivo.

Así pues, como al resto del oviedismo, se nos abría un nuevo periodo con la llegada a la maldita LFP. El Real Oviedo tiene la oportunidad de ser un equipo distinto a los demás, de no dar esa sensación que dan los otros de ningunear al aficionado de a pie preocupándose más por el negocio, el marketing o la televisión.

Pero parece que va a desaprovechar esa gran oportunidad. El pasado martes, en el encuentro ante el Atlético, nos hemos encontrado con una prueba de ello. En la misma puerta del estadio se nos comunica ( y a unos cuantos padres más) la imposibilidad de acceder al recinto con algo tan necesario para nuestras vidas como el carricoche de nuestro hijo/a. Para quienes llevamos a nuestros hijos al fútbol es una gran faena esta situación, ya que la posibilidad de aparcar cerca del campo es nula y subir en autobús hasta el campo es imposible sin el ya nombrado carricoche. Parece ser que la Liga no permite introducir este tipo de objetos en los campos debido a unos motivos de seguridad bastante difíciles de entender, más aún en boca del personal de seguridad del club, que con una actitud altiva y sin ganas de negociar no ayudan a solucionar el problema. Para más "inri", cuando vas a sacar tú abono nadie del club te avisa de ello, simplemente abren la caja y reciben tu dinero.

Bien es cierto que, tras la discusión y gracias a la mediación de quienes estaban trabajando en las oficinas del club, pudimos acabar entrando como medida excepcional, pero avisándonos de que no se podía repetir este hecho.

El motivo de esta queja es que me gustaría pensar que en el Real Oviedo nadie pensó en las decenas de padres y madres que acudimos al Carlos Tartiere con todos los bártulos necesarios para llevar a un niño pequeño a cualquier sitio y que alguien se intentará poner a solucionar este pequeño conflicto. Creo que se puede encontrar algún lugar en el estadio donde podamos dejar los carritos mientras se juegue el encuentro y acudir a nuestro asiento a ver el partido para recoger al final el cochecito. Asiento que, por cierto, sólo es del adulto ya que al niño han decidido no otorgarle asiento vete a saber por qué razón. Es decir, que a los menores de 4 años no tienes donde sentarlos en el estadio exceptuando tu propio regazo.

Espero que el Real Oviedo quiera solucionar este problema, importante para unos pocos nada más, ya que si durante tantos años de barro y sufrimiento la institución ha sacado pecho ante el mundo por su maravillosa afición, es triste ver lo rápido que se ha empezado a obviar a la misma afición en cuanto nos hemos empezado a codear con los clubes de siempre. Esta falta de empatía con el socio (accionista también en su mayoría) es cuanto menos preocupante.

Puestos a pedir, esperamos que estas reglas que la Liga exige y que con tanto celo parecen quererse cumplir no se queden en esto y también se pueda disfrutar de unos asientos limpios y unos aseos decentes (de cambiadores mejor ni hablamos) ya que los existentes dejan mucho que desear. Estoy seguro de que aquí el Real Oviedo andará más vivo y echará la culpa al Ayuntamiento, que es el que debe encargarse del mantenimiento del estadio.

Y que no olvide el club que, si pone trabas a que los más pequeños acudan al campo y mamen oviedismo, no habrá detrás una nueva generación dispuesta a seguir haciendo las locuras que sus padres hemos hecho por seguir y salvar al Real Oviedo. Y nadie puede asegurar que esos tiempos no van a volver. Deseo que se pueda encontrar una solución, yo personalmente colaboraré en lo que sea necesario.

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