La primera crisis vocacional de Zaira

Un año después de empezar en el arbitraje, la gijonesa de 14 años duda tras recibir graves insultos

09.09.2015 | 11:01
Zaira Moro, de juez asistente en un partido de fútbol femenino.

La barbarie dialéctica, y a veces física, que reina en muchos campos de fútbol se ha cobrado una nueva víctima. Zaira Moro, árbitro gijonesa de 14 años, ha decidido no ha vuelto a dirigir un partido desde que, a finales de la pasada temporada, fuera gravemente insultada por el padre de un jugador. Todo por un gol, presuntamente con la mano, del Arenal frente al Manuel Rubio en un torneo alevín en el campo de El Frontón. El padre de Zaira, Jorge, lo vivió a escasos tres metros del energúmeno: "Empezó a decirle que dejara el arbitraje y que se fuera a una casa de citas".

Zaira lo oyó perfectamente y, tras derramar unas lágrimas, se pasó todo el verano reflexionando sobre si le merecía la pena. Y así sigue, pese al revuelo formado desde que su aparición en el programa "El partido de las 12", de la cadena Cope. Allí escuchó las palabras de ánimo de tres árbitros internacionales -Velasco Carballo, Mateu Lahoz y Undiano Mallenco- y el respaldo absoluto de su padre tome la decisión que tome.

"Yo le digo que se lo piense un poco", explica Jorge Moro, "que puede tomarse este año sabático y empezar otra vez la próxima temporada". Desde el comité de árbitros se han interesado por su caso y ayer recibió dos ofertas para volver a pisar un campo de fútbol: la presidenta del Oviedo Moderno, Beatriz Álvarez, la invitó a dirigir un torneo femenino el próximo día 20 en Cangas de Onís; y desde Madrid le ofrecieron arbitrar un torneo de peñas del Rayo Vallecano y el Deportivo.

En ambos casos, Zaira ha dicho que no. "Me gusta el arbitraje, pero siempre que sea para disfrutar, no para pasar malos momentos", advierte la joven, que se fijó en el fútbol por tradición familiar. "Mis dos hermanos juegan y pensé en la manera de mirar el fútbol de una forma diferente a todo el mundo". Empezó a arbitrar a los 13 años y con 14 ya ha visto la peor cara de este mundillo. Su padre tiene muy claro donde está el problema: "Hay muchos árbitros que lo pasan terriblemente mal. A veces los padres se comportan como unos energúmenos".

Zaira tiene la palabra, aunque al final quizá al final atienda la recomendación radiofónica de Velasco Carballo: "En esta película no pueden ganar los malos. Me harías muy feliz si sigues".

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