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Baloncesto

Esto sigue siendo Pumarín

El Unión Financiera, con un gran Kevin van Wijk y empujado por sus aficionados, remonta al Cáceres y sigue invicto en casa

01.11.2015 | 05:55
Jordan Swing, dando un pase ayer en el polideportivo de Pumarín.

El Unión Financiera progresa adecuadamente. El juego del equipo ovetense mejora en cada partido y, además, cuentan cuando actúan como locales con el apoyo de un polideportivo de Pumarín que ayer volvió a ser ese fortín capaz de llevar en volandas a su equipo hasta la remontada. Los de Carles Marco deben mejorar aspectos como el del rebote, pero este equipo tiene mimbres para hacer soñar a sus aficionados con una temporada repleta de alegrías.

La más grande de la que va de temporada se la llevaron ayer con la victoria lograda ante un buen Cáceres. Y es que cualquier historia mejora cuando en ella se producen actos heroicos. Y remontar ocho puntos en poco más de tres minutos (68-76 a 3.16 del final) se acerca a esas gestas que hicieron famoso al pabellón ovetense cuando el equipo aterrizó en la LEB Oro. Y nadie mejor que Kevin van Wijk para vestirse de superhombre, echarse el equipo a la espalda y conducir a los suyos hasta la victoria.

Quedaban 3.16 para el final y el pívot holandés falló el primero de los dos tiros libres de los que disponía. Anotó el segundo y dejó la diferencia en siete puntos. Una buena defensa y en la siguiente acción de ataque el balón le llegó a Van Wijk para que anotara un triple (72-76, a falta de 2.45) que hacía enloquecer a la grada.

En estos momentos en los que Pumarín empieza a hacer ruido al rival le cuesta mucho atacar. El balón le quema en las manos. Álvaro Frutos, exjugador del equipo ovetense, lo demostró haciendo una rápida falta en ataque que hacía rugir aún más a la grada. Canasta de Swing y a falta de 2.38 el Unión Financiera ya estaba a dos puntos (74-76).

Pero el héroe de ayer habla español con acento canario, nació en Holanda y está en su segunda etapa en el Unión Financiera. En un momento de máxima tensión Van Wijk cogió el balón, atacó el aro con convicción, encestó y sacó una falta personal que le otorgó un tiro libre adicional que convirtió. El Unión Financiera ya estaba por delante (77-76) cuando todavía faltaban 1.59 por jugar. En poco más de un minuto el equipo ovetense había endosado un 9-0 al Cáceres para ponerse por delante y hacer enloquecer a un pabellón entregado en cuerpo y alma. A partir de ahí la unión de público y jugadores llevó al equipo hasta un triunfo que le coloca en la zona alta con tres victorias y dos derrotas, y que mantiene a los ovetenses invictos en su cancha en los tres partidos que llevan como locales.

El encuentro se había mantenido igualado durante la mayor parte del tiempo. Llegó mejor Cáceres al último periodo y se hizo con una ventaja que le podía haber bastado si no se hubieran encontrado con Van Wijk y con el rugido de la grada de Pumarín. Un encuentro en el que brilló a gran nivel Trist (18 puntos y 9 rebotes), en el que Bassas completó un partido muy serio (7 puntos y 9 asistencias) y en el que Agustín Prieto volvió a demostrar que las estadísticas sirven para muy poco. La intensidad defensiva y la entrega del capitán son el ejemplo que han de seguir el resto de sus compañeros para que los finales sigan siendo felices.

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