La eterna procesión por los tribunales

05.11.2015 | 02:21

La realidad nos descubre que el pleito entre el Sporting y el Barcelona a cuenta del traspaso del que fuera central rojiblanco Botía sigue vivo y coleando. Hay nueva sentencia, desfavorable para ambos clubes. Para el Sporting, porque le suben el importe a pagar al club azulgrana; para éste, porque no llega a lo que reclamaba. Los más finos analistas del lugar no descartan que haya un doble recurso al Tribunal Supremo; del Sporting y del Barcelona. El pleito demuestra, sin embargo, que las gentes del fútbol tienen buen corazón. El Barcelona pleitea con el Sporting y, sin embargo, le cede a una de las joyas de la cantera, Halilovic, que está haciendo felices a las buenas gentes rojiblancas. Botía, por cierto, lleva años por Grecia. A ver cuánto tarda en cerrarse este caso, uno más pendiente de solución por un club que no termina de normalizar sus cuentas y sus visitas a los tribunales.

La realidad de un miércoles europeo, o sea ayer, nos dice que en España se está jugando poco al fútbol; no digamos que mal, pero sí poco. Los partidos de Liga de Campeones del martes son los ejemplos más claros. El Real Madrid vivió un calvario ante el PSG de Di María, que es de los que sale a cobrar todas las facturas posibles. Los blancos ganaron y se clasificaron para la ronda siguiente, que es lo menos que se puede exigir a un equipo cargado de estrellas.

El Sevilla recibió una lección del Manchester City, un equipo sin espíritu según dicen los críticos con Pellegrini, al que califican como "El Ingeniero" de forma despectiva, y que casi se paseó por el Sánchez Pizjuán, que está descubriendo que la Liga de Campeones nada tiene que ver con la Europa Liga, tantas veces ganada por los sevillistas. La derrota ha dolido en Sevilla.

El Atlético de Madrid quedó retratado en Astana. El próximo rival del Sporting ha gastado dinero en reforzarse con futbolistas que aporten calidad a la plantilla, pero no termina de alcanzar el nivel de temporadas atrás cuando sacaba adelante los partidos a base de un descomunal oficio y de un acierto rematador que ha perdido.

El martes europeo ha servido, pues, de confirmación que cumplidos dos meses de competición el nivel del fútbol de los grandes ha bajado de forma notable. Sea por los métodos de sus entrenadores, sea porque el dinero inglés se lleva a los mejores, sea por otras razones que los más finos analistas del lugar no son capaces de descubrir, el bajón es una realidad incuestionable.

El Sporting de la chavalería abelardiana juega el domingo por la tarde ante uno de esos grandes, el Atlético, que querrá borrar la mala imagen que ofreció en la lejana Astana. Nuestro pronosticador favorito apunta a un resultado parecido al de Bilbao porque está en semana de pesimismo. Sostiene que la clave son los partidos del Anfield del Piles, y en esto hay que darle la razón.

Pero hay más, los veteranos anuncian distinciones para los laterales de la mejor época, Redondo y Cundi, precisamente poco después de ser nombrados responsables del área social del Sporting. A propósito, si pregunto, ¿molesto?: ¿significa que club y veteranos van, por fin, de la mano? La Asociación de Veteranos está cargada de historia, de conocimientos y de amor a un Sporting eterno.

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