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Dos denominaciones de origen

06.11.2015 | 02:48

El mapa de la Asturias rojiblanca, que este periódico publicaba ayer basado en datos del propio club, demuestra que la intuición generalizada se confirma con las cifras: un tercio de los seguidores rojiblancos reside en municipios que no son Gijón. Cualquier testigo de las citas del Anfield del Piles o de cualquier celebración rojiblanca sabe que entre los aficionados hay muchos que han de desplazarse desde sus lugares de origen hasta Gijón. Es cierto que la mejoría en las carreteras ayuda a los viajes para ser testigos de las actuaciones de, pongamos por caso, Halilovic. Como hace años, con vías de comunicación muy inferiores a las actuales, los aficionados viajaban para ver a Quini, Ferrero y compañía.

Claro que hay viajes y viajes. Los nueve abonados que residen en los Oscos e Ibias bien merecen un reconocimiento público. No es viaje corto llegar de ambas comarcas hasta Gijón, y menos en las jornadas invernales de niebla y lluvia, con regresos siempre de noche por razón de los horarios. El sentimiento rojiblanco tiene tal arraigo que los vecinos de concejos que se sienten ignorados por errores en los datos del propio club muestran su malestar. Es el caso de Sariego, que figura con cero abonados en las listas del Sporting y donde ya se han identificado como tales. Un municipio que tiene como vecino a Ignacio Churruca Sistiaga (todos en pie) no podría estar ayuno de abonados rojiblancos.

Los datos, damas y caballeros, señoras y señores diputados, confirman, pues, las sensaciones y otros datos de décadas atrás. En este sentido es obligada la sintonía del canal historia. En los primeros ochenta del siglo pasado alguien quiso crear un equipo ciclista para competir con Clas (Central lechera Asturiana). Por razones de animar la competencia, los promotores del proyecto se entrevistaron con Fernando Landa, gerente de Lagisa. En la conversación les confesó que contaba con una encuesta sobre simpatías deportivas que desvelaba que cuatro de cada cinco asturianos eran simpatizantes. El dato se comentó después al gran Eugenio Prieto, entonces presidente del Oviedo, uno de los mejores presidentes de la historia del fútbol asturiano, que reconoció conocer el resultado de la encuesta. El Sporting venía entonces de sus mejores días y el Oviedo salía de una época de crisis. Ahora quizás haya habido cambios, pero la realidad asturiana del Sporting es incuestionable. El Sporting tiene sus fronteras mucho más lejos del barrio de La Arena y de Casa Aurora. Le digo a usted, señor de guardia.

La otra denominación es la ya popular de Guajilovic por Halilovic, obra de nuestro particular genio, el inigualable Mortiner. Sus dotes geniales le vienen, sin duda, de la rasa de Navia, de Cartavio, donde tiene sus raíces. Mortiner olfatea como nadie los aires del Cantábrico, de Gijón y cualquier aspecto relacionado con la ciudad o con lo que se le ponga delante. Al Sporting de Abelardo lo ve cada martes como nadie. Ayer se encontró con su Guajilovic, esa joya que ha aparecido en el Sporting para deleite de los abonados y seguidores rojiblancos de Gijón, del resto de Asturias y de otros puntos del mapa que disfrutan de estos días del equipo. Mortiner y Halilovic, el encuentro de dos genios.

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