U. F. Oviedo 7263P. Navarra
 

Licencia para soñar

El Unión Financiera acaba con el Navarra en una gran primera parte a pesar de llegar con las bajas de Cabanas, Trist y Javi Marín

12.11.2015 | 04:26
Licencia para soñar

El Unión Financiera tiene cada vez mejor pinta. El equipo es muy difícil de parar desde que se ha empezado a aplicar a fondo en defensa. Parece que aprendieron bien la lección que se llevaron del varapalo que sufrieron en Logroño ante el Cocinas.com, donde cayeron 92-64. Las sensaciones que están dejando ahora permiten soñar a la afición con un futuro lleno de alegrías para un club que ha vuelto a hacer el milagro y a conjuntar un equipo en el que se hace de la necesidad virtud y en el que cada jugador que salta a la pista ofrece más de lo que a priori se esperaba de él.

Lo de ayer ante Navarra fue una buena prueba de ello. Llegaban los de Pamplona en racha. Tres victorias seguidas y con un Oliver Arteaga en plan dominador debajo del aro. El equipo ovetense también venía en buen momento, con otra racha de tres victorias y tras hacer un gran partido y ganar al Barça B (73-90). Pero las cosas se torcieron poco antes del comienzo. Una gastroenteritis dejaba fuera de combate a Dan Tris. La ausencia del pívot estadounidense se unía a la de Mario Cabanas. La consecuencia fue que a los ovetenses les quedaba Kevin van Wijk y Fernando Fernández Noval para el juego interior. A ellos se unió un resucitado Manu Parada que ayer saltó a la pista en el quinteto titular. El mierense jugó con el Unión Financiera en Liga EBA y en la primera temporada de los ovetenses en LEB Plata. Esta campaña volvió al club para formar parte del segundo equipo y para echar una mano al primero. Ayer cumplió más que de sobra con el trabajo que se le encomendó.

Pumarín estaba algo más frío que de costumbre. Normal teniendo en cuenta que era un miércoles laborable y que el partido empezaba a las 20.30 horas. Aún así, los fieles seguidores estaban allí dispuestos a defender el fortín si hacia falta. Pero ayer no fue necesario. A base de triples fue cimentando el equipo ovetense una ventaja que llegó a ser de un máximo de 29 puntos (69-40) a 7.40 del final. Comenzaron el partido con un parcial de 13-0. Dos triples de Swing, un triple y una canasta de Bassas y otra canasta de Van Wijk dejaron claro que ni las ausencias de los pívots ni la de Javi Marín les iban a suponer ningún problema en un Pumarín que ha visto ganar a su equipo en los cuatro partidos que lleva jugados esta campaña en casa.

El recital que dio ayer Jordan Swing en la primera mitad del encuentro fue antológico. El estadounidense anotó en esa primera parte 16 puntos, de los cuales 12 llegaron en cuatro tiples de cuatro intentos. El acierto del escolta local y un Navarra demasiado apático fueron decisivos. La distancia al descanso era de 20 puntos (40-20). A los visitantes no les salía nada y todo a los locales, dirigidos por un Bassas que en cada partido da una lección de lo que debe hacer un base.

El resto del encuentro tuvo poco que contar. Los locales mantuvieron la intensidad hasta los instantes finales, en los que se dejaron ir y el Planasa maquilló el resultado. Todo fueron buenos noticias para los ovetenses: debutó un chico de la cantera, Pelayo García; el último en llegar, Zaid Hearst, volvió a dejar muy buenas sensaciones; el equipo está disfrutando del mejor Kevin van Wijk y la fiel afición de Pumarín afición ya tiene licencia para soñar.

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