Baloncesto

Desaparecidos en combate

Un mal Unión Financiera apenas presenta batalla ante un Burgos que fue muy superior a los ovetenses en El Plantío

21.12.2015 | 04:41
El jugador del Unión Financiera Zaid Hearst, con el balón, entre dos contrarios del Burgos.

Lo mejor para el Unión Financiera en el encuentro que disputó ayer en El Plantío fue el resultado final. Quince puntos son pocos para la diferencia que se vio entre burgaleses y ovetenses. Un mal partido que consolida la irregularidad de un equipo capaz de dar una gran imagen un día y emborronarla cuatro días después con una desacertada actuación. La excusa del potente rival era válida cuando se visitaba Burgos otros años, pero ahora, después de lo que demostraron ser capaces de hacer ante el Palma Air Europa y siendo el burgalés un nuevo club, algo menos poderoso, no vale para justificar la falta de competitividad que mostraron.

En el primer cuarto comenzaron a cometer los errores que luego siguieron repitiendo el resto del partido. Un ataque embarullado y poco elaborado y una defensa torpe. Una de las cosas más preocupantes del encuentro fue precisamente eso, la incapacidad de salir de una mala dinámica, la falta de soluciones cuando el rival les superaba. También el desacierto fue enorme. Los ovetenses lograron seis triples en diecinueve intentos (32%). Pero la excusa también se viene abajo al saber que es el mismo porcentaje del Burgos desde la línea exterior (ocho de veinticinco).

Más importante que todo eso fue la falta de capacidad defensiva. Y, sobre todo, los rebotes. Y eso que las estadísticas al final no reflejan tanta diferencia. El hecho es que el Unión Financiera concedió demasiadas segundas oportunidades a su rival en los momentos en los que el partido estaba aún por resolver. Once rebotes ofensivos por los cinco que cogió el Unión Financiera.

Sería injusto acusar de falta de actitud al equipo ovetense. Lo de ayer se pareció más a un mal día en la oficina. Una de esas jornadas en que todo lo que intentas te sale mal, el tiro que está cerca de entrar se va fuera, el rebote que pasa por tu lado acaba en las manos del contrario y el balón que estás a punto de coger se te escapa en el último instante.

Aún así se le ha de exigir mucho más a un plantel que cuenta con jugadores como Mario Cabanas. El gallego, ya recuperado de su lesión, ha de ofrecer mucho más a un equipo al que llegó como referente interior. Su cero de valoración refleja bien lo que sumó ayer en los 21 minutos que estuvo sobre la pista. La de Swing no fue su noche más brillante. Perdió seis balones y no anotó ningún triple en los tres intentos que realizó. Pero al menos él lo intentó y creo cosas en ataque. Lo mismo se puede decir de Ferrán Bassas.

El partido acabó en el tercer cuarto. La distancia llegó a los 27 puntos (66-39) a pocos segundos del final del periodo. El último sólo sirvió para maquillar el resultado. Queda trabajo pendiente por hacer, sobre todo para que este equipo sea capaz de hacer más veces partidos como ante Palma y para que el de ayer no se repita.

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