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Inagotable capital

Pelayo Menéndez y Esther Álvarez vencen en la revitalizada prueba ovetense, que contó un año más con récord de participación

02.01.2016 | 04:22
Inagotable capital

El ovetense Pelayo Menéndez (Selaya) y la lenense Esther Álvarez (Maratón Oviedo) se impusieron en la XXXII edición de la San Silvestre de Oviedo. La alta participación en la prueba, con 4.500 corredores con dorsal y centenares sin ellos, muchos disfrazados, y el buen ambiente que propicia el público presente constituyeron una vez más la nota dominante de la despedida al año 2015. Y es que cambian los años, pero lo que permanece con la San Silvestre es la palabra récord. Se agotan los dorsales, se agotan los corredores cuando suben por las cuestas de la ciudad, pero no el tirón de la prueba entre los ovetenses, que es inagotable. La carrera en este sentido ha sido el banderín de enganche al llamado "running", hoy tan presente en algunos medios como antes ignorado.

A priori Marcos Peón , inscrito en Oviedo y vencedor por undécima vez en Gijón, era el máximo favorito al triunfo en categoría masculina, pero in extremis decidió por motivos logísticos ("me falló el transporte", confesó a este periódico) y quién sabe si conocedor del esfuerzo realizado en su ciudad, no tomar la salida para buscar otra vez un doblete en las dos grandes, que tiene ya en su palmarés. Los focos de la posible victoria alumbraban a un joven Pelayo Menéndez, en estado de gracia y que se había impuesto en los días pasados en la San Silvestre de Mieres y en la Angulera (San Juan de la Arena), y que ya conocía en 2015 lo que es vencer en las calles de Oviedo en la carrera que organiza la Federación Española.

Tras una salida en la que se vivieron nervios, empujones y alguna que otra caída escalofriante fruto de la falta de experiencia de ciertos corredores, un trío cabecero se destacaba del resto de participantes en busca del triunfo. Era el compuesto por Nando Junquera (Piloña), el atleta de Lugones Moha Bakkali (Universidad) y el propio Pelayo Menéndez. Y como en 2014, el trayecto empinado entre el Campillín y la plaza de La Gesta fue decisivo. Un fuerte cambio de ritmo de Nando Junquera en Gastañaga, que tomaba unos metros de ventaja, era respondido por Pelayo, que a la altura de la Plaza San Miguel realizaba el suyo. Ya en solitario coronaba la plaza de La Gesta y administraba sus fuerzas para llegar a meta con una ventaja cómoda (17:25) frente a sus perseguidores. Moha Bakkali(17:45), merced a su juventud vencía al sprint a un valiente Junquera (17:46) que se tenía que conformar con la tercera plaza. Victor Álvarez, en un carrera de menos a más, lograba el cuarto puesto en lucha con Fernando Canellada, ambos con el mismo tiempo (17:51). Tras ellos, segundo a segundo cientos de atletas.

En categoría femenina se dirimía una batalla entre juventud y veteranía. Paula Piedra (Oviedo), una atleta de tan solo 14 años, de la que se espera grandes cosas porque sus mejores años aún están por llegar, salió a un ritmo endiablado. La veterana Esther Alvarez decidió seguir al suyo, mucho más constante en todos los kilómetros, y dio caza a Paula a la altura de Hacienda. Ni mucho menos se vino abajo la corredora del Oviedo, que siguió de lejos a Esther. Una joven Paula que, visto lo visto, si no se tuercen las cosas más tarde o más temprano se acabará subiendo a lo más alto del podio. Esther, que ya sabe lo que es vencer en la San Silvestre, sin duda calibró mejor sus fuerzas y ganó con un tiempo de 20:58, por 21:14 de la impetuosa Paula. Helene Alberdi (21:21) completó el podio de una carrera femenina que tiene un componente popular más acentuado aún que la prueba masculina.

El recorrido de la edición 2015 volvió a ser el de 2014, tras el acierto que supuso alargar y variar el circuito original. Eso sí, siempre sin salir del entorno del centro urbano, con la plaza de la Catedral como punto invariable de meta, y con un objetivo claro: evitar los atascos, o los temidos doblajes para la organización y corredores entre los más veloces y los que se toman su tiempo para terminar los 5.500 metros. El jueves, en Oviedo, casi se podía decir que a cada corredor le tocaba un metro de San Silvestre.

La genética de Pelayo

El campeón nace o se hace. Es una de las grandes incógnitas del deporte. Probablemente la respuesta está en el punto medio. Y es que Pelayo tiene antecedentes familiares muy deportivos. Los datos más llamativos para el gran público es que es familia de un ídolo del Sporting, Joaquín Alonso, y primo de otro jugador rojiblanco en la actualidad como Alex Menéndez, que el día 31 le arropaban en la Plaza de la Catedral. Pelayo es hijo de Agustín, un habitual de las pistas del CAU. Ha hecho esquí y kárate, hasta que aterrizó en el atletismo, que le ha llevado a su gran pasión: el triatlón, por el que piensa apostar. Un deportista que nació en un entorno deportivo, pero que se construyó a si mismo.

Esther, renacida

Esther Álvarez sabe a sus 45 años que el mejor momento de su carrera deportiva ha pasado, pero aun así sigue dando guerra y obteniendo victorias de prestigio. Una lesión en los isquios la ha tenido prácticamente fuera de combate la temporada pasada y ha vuelto este año poco a poco correr a gran nivel.

A Esther le gustaría estar en posiciones más cabeceras en las pruebas de campo a través, pero es consciente de que a su edad y frente a atletas que pueden ser sus hijas no puede pedir peras al olmo. En categoría master destaca por su fiabilidad y tiene medallas internacionales en la categoría veterana. Tras pasar por momentos personales complicados en años anteriores ha renacido y trabaja en una residencia de ancianos en el Naranco, en la que siempre cuenta con el apoyo de sus compañeras.

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