Luis Enrique hace equipo

Sin Messi ni Suárez, el entrenador asturiano dibuja un Barça muy sólido que encarrila la eliminatoria en el primer tiempo

21.01.2016 | 03:58
Neymar marca el segundo gol a puerta vacía con Laporte en el suelo.

Dicen que de las crisis surgen oportunidades. Por lo visto ayer, en el fútbol también. Porque Luis Enrique aprovechó las ausencias de Messi y Luis Suárez para demostrar que el Barcelona es un equipo en toda la extensión de la palabra. Camino de completar su segunda temporada en el banquillo azulgrana, el Barça navega a velocidad de crucero con el sello del técnico gijonés. En San Mamés, frente a un Athletic que puso todo de su parte para honrar la eliminatoria, el Barça lo hizo todo bien hasta que una temeridad de Alves permitió al Athletic marcar el gol que se le había negado por otras vías. Fue al final de un segundo tiempo muy desmejorado respecto a la trepidante media hora inicial, en la que el Athletic cargó con todo y el Barça respondió con orden, calidad y puntería.

Se había cumplido el primer cuarto de hora y el Barça no había pasado la línea del centro del campo. La esperada presión bilbaína daba sus frutos, aunque no se tradujese en apuros para Ter Stegen. Como el portero alemán es el primer jugador del engranaje azulgrana, tampoco resultó extraño que con él empezara la maravilla del primer gol. Ter Stegen se la pasó a Piqué, que abrió a Alves a la derecha; el brasileño combinó en corto con Rakitic, que prolongó hacia Arda Turan mientras iniciaba el desmarque; el turco atrajo hasta a tres rivales, mientras Rakitic encontraba una autopista por la derecha para meter un centro perfecto al que Munir le puso la guida. Golazo.

Fue un golpe demasiado duro para el Athletic, que empezó a dudar. Un problema cuando enfrente están artistas como Iniesta. El capitán azulgrana, ajeno a los habituales pitos de San Mamés, encontró ayer en la banda izquierda a un socio ideal, Sergi Roberto, el chico para todo de Luis Enrique. La jugada no hubiese ido a más si no se llega a juntar el fallo de Etxeita, la salida a destiempo de Herrerín y el resbalón de Laporte que dejó a Neymar solo ante la puerta vacía.

El 0-2 aplacó a la grada y desconcertó a los jugadores del Athletic, condenados a bregar sin oler el balón. A los de Valverde les vino bien el descanso y preparar otra carga nada más volver a la alfombra de San Mamés. Y esta vez sí llegó la primera oportunidad, en un taconazo de Adúriz desaprovechado por Eraso, el sustituto del añorado Raúl García. Con la eliminatoria encarrilada, el Barça perdió interés por el área de Herrerín y Luis Enrique empezó a mover el banquillo. El paso de los minutos sin mayor novedad frustró a los bilbaínos, que pasaron de la disputa noble a la patada voladora, con la consiguiente ración de tarjetas.

Anulado Williams por el buen trabajo colectivo del Barcelona, el Athletic fió sus opciones de acercarse en el marcador a las jugadas a balón parado, pero incluso para eso encontró soluciones el Barça. Cuando no alcanzó la defensa, ahí estuvo Ter Stegen, que le hizo dos paradones a Sabin Merino. Sólo Adúriz, el cazagoles que le amargó en la Supercopa, fue capaz de batirle. Un alivio para el Athletic, que buscará otra gesta en el Camp Nou.

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