Baloncesto Leb Oro

Querer y no poder

El Unión Financiera cae ante un poderoso Melilla

13.03.2016 | 04:40
Trist se hace con un rebote entre dos jugadores del Melilla.

El Unión Financiera intentó oponer resistencia a un Melilla que ayer demostró en Pumarín que cuenta con una plantilla imponente y que es un firme candidato al ascenso. Peleó el conjunto local, sobre todo en un último cuarto en el que Víctor Pérez, Andrés Miso y Ferrán Bassas hicieron creer en la remontada a base de triples y de coraje. Pero todos los esfuerzos fueron infructuosos ante un Melilla que supo imponer su superioridad bajo los aros.

Melilla dejó claro en el primer parcial cuál era su plan para el partido. Balones bajo el aro para que Héctor Manzano, Edu Gatell y Hernández-Sonseca impusieran su envergadura y anotaran con facilidad. Todo ello combinado con unos tiradores de lujo como los hermanos Pablo y Eloy Almazán, y con un Asier Zengotitabengoa que no estuvo demasiado inspirado pero que siempre es una temible amenaza.

Intentaron ponerse serios en defensa los locales durante el segundo cuarto. Un esfuerzo en el que mucho tuvo que ver Kevin van Wijk, un jugador que aporta mucho más de lo que dicen las estadísticas. Y eso que el periodo empezó mal para el equipo ovetense, con un Melilla que llegó a irse diecisiete arriba (23-40). Pero un Trist muy inspirado en ataque mantuvo al Unión Financiera, que se marchaba al vestuario "sólo" once abajo (35-46) y con opciones aún de dar una alegría a una afición que ayer volvió a estar volcada con su equipo.

En el inicio de la segunda parte el equipo local tiró de arrestos y le salió mal. Una técnica a Bassas disparó de nuevo la ventaja visitante (41-55). El propio Bassas respondió con un triple y otra canasta de un Tris que ayer se lució con sus movimientos debajo del aro bajaron la diferencia de los diez puntos (46-55). Pero dos triples de los visitantes en los últimos 40 segundos hicieron que la diferencia se disparar a los catorce puntos (50-64) y que darle la vuelta en el último cuarto fuera ya un asunto de épica. Una épica que ayer no terminó de funcionar.

Y el inicio del último cuarto puso las cosas aún más complicadas. Casi imposibles. Hernández Sonseca, Zengotitabengoa y Pablo Almazán dispararon la renta visitante al 50-71 a falta de 8.18. Pero lo mejor del equipo local vino a continuación. Sacaron la casta y aunque la misión era casi imposible al menos pelearon hasta el último instante por la victoria. Ocho triples anotaron los ovetenses en el último cuarto (tres de Miso, dos de Víctor Pérez, dos de Ferrán Bassas y uno de Van Wijk). Y llegaron a ponerse a ocho puntos (74-82) a falta de 2.55 por llegarse al final. Era demasiado tarde, pero valió la pena intentarlo y así se lo premió la afición con una gran ovación final a pesar de la derrota.

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