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Ante el derbi comarcal en Tercera División

El Marino los une

Nacho marcó 7 de los 11 goles que el Avilés metió al Hispano y 30 años después coincide en Miramar con José Luis, el meta rival

14.04.2016 | 01:48
José Luis Argüelles, en una de las porterías de Miramar.

La vida tiene algunas veces coincidencias increíbles y eso les pasó a Nacho García y a José Luis Argüelles. El primero marcó siete de los once goles que le endosó el Avilés al Hispano el 13 de abril de 1986, la mayor goleada del conjunto avilesino en su historia, y el segundo era el portero castrillonense en ese partido.

No se conocían antes, nunca hablaron, y no se volvieron a ver hasta que 30 años después el Marino los unió el pasado verano, cuando Nacho llegó como delegado y ayudante de Blas García y José Luis como entrenador de porteros. Y fue José Luis el que se percató de la historia que los unía. "Me lo presentaron como el jugador que había metido siete goles al Hispano y enseguida salté: yo era el portero", explica.

Ahora son buenos amigos, los dos luchan por el Marino y se toman lo sucedido "como un accidente más del fútbol".

Lógicamente cada uno recuerda el partido de forma diferente. Nacho era juvenil, tenía 18 años cuando debutó con el Avilés, y el recuerdo es inmejorable. "Son cosas que no se olvidan nunca porque es una cifra que no se consigue con facilidad, de hecho sólo se logra una vez y no todo el mundo lo hace". Y añadió: "Que yo sepa nadie mejoró esa cifra en un partido en categoría nacional y es una satisfacción que queda".

Los goles, sin embargo, no le permitieron triunfar plenamente en el Avilés y en la temporada 1987-1988 se fue cedido al Mosconia. Volvió unos meses con Raúl en Segunda B, pero de nuevo se fue al Mosconia (en Segunda B en 1991-1992), y pasó por el Ibiza y curiosamente el Hispano antes de recalar en el Juvencia.

Nacho nació en La Peral (Illas), tiene 48 años y vive en Grado. Pasaron muchos años, pero aún recuerda que marcó el 2-0 y el 3-0 antes del descanso (en los minutos 31 y 33). El resto no lo tiene tan claro, aunque sabe que varios fueron desde los once metros. El 5-1 llegó en el 55 de penalti, el 6-1 en el 60, el 7-1 en el 64 de penalti, el 8-1 en el 71, y el 10-1 en el 80 de penalti.

"Teníamos muy buen equipo, estaban Abel, César, Arias, Juanma, Tati.... pero la pena es que quedamos terceros, por detrás del Langreo y Caudal, y no pudimos pelear por el ascenso".

José Luis, candasín de 47 años, no guarda buen recuerdo de ese día, de hecho trata de no hablar de ello. "Para un portero es tremendo recibir once goles y quiero más no acordarme porque pasábamos más tiempo sacando los balones de la red que jugando". Y aporta otra anécdota curiosa. "El entrenador, Eduardo Simón, me mandaba sacar con la mano en corto pero ningún defensa la quería porque nos robaban y marcaban, así que sacaba en largo y me abroncó todo el partido".

El portero asegura que hasta el final no supo que Nacho había metido siete goles. "Yo bastante tenía con lo mío como para fijarme en eso, cuando acabó el partido se comentó y, aunque me hablaron de él, nunca lo conocí hasta que nos encontramos 30 años después. Es la vida".

Hay más curiosidades en torno al partido. Una es que José Luis paró un penalti a Ángel en el minuto 35, con 3-0 en el marcador, y el avilesino fue abroncado por una parte de la afición del Suárez Puerta, y otra que el portero castrillonense dejó el fútbol tras aquel partido. Pero no fue por la goleada. "Ya lo había dejado por una lesión de rodilla, pero me llamó Simón porque tenían problemas en la portería", explica.

La temporada, pese a todo, no fue mala para el Hispano y los discípulos de Simón, el que fuera portero del Ensidesa, acabaron décimo cuartos con 29 puntos, con 65 goles en contra (el más goleado fue el colista Barquereño con 91) y sin agobios en la tabla.

Nacho y José Luis coinciden también en su pasado blanquiazul, porque el segundo fue el entrenador de porteros la pasada temporada en el Avilés. Los dos volverán el domingo al Suárez Puerta como rivales, pero no se olvidan del club blanquiazul. "Sigo al Avilés y voy a verlo cuando puedo porque tengo allí muchos amigos y es un club al que aprecio mucho. Empecé en alevines en el Ensidesa, me crié en La Toba porque estuve allí desde los 12 años, y el Avilés es especial para mi", comenta Nacho.

El domingo volverá a casa, pero sus colores serán los azulones. "Quiero que gane el Marino porque lo necesitamos y luego que el Avilés suba porque es un equipo que tiene que estar como mínimo en Segunda B, y creo que este año tiene opciones porque es un equipo muy hecho y muy bueno para el play-off, y cuenta con un técnico con experiencia, que es importantísimo", concluyó.

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