La pesada cruz de Nadal

La carrera del balear ha estado marcada tanto por sus éxitos como por su rosario de lesiones

30.05.2016 | 04:25
La pesada cruz de Nadal

"He luchado la mayor parte de mi carrera para lograr la hercúlea tarea de ganar Roland Garros una vez. Viéndote a ti intentar ganar el título por décima vez no es sólo remarcable... es inspirador. Me has hecho creer que, en la vida, cualquier cosa es alcanzable y nada es imposible". La carta se la enviaba vía Twitter el estadounidense André Agassi a Rafa Nadal tras haber superado el español 6-3, 6-0 y 6-3 al argentino Facundo Bagnis en la segunda ronda del torneo parisino. Sólo una horas después Rafa comparecía en rueda de prensa para anunciar su retirada por culpa de una lesión en la muñeca izquierda...

Nadal, aquel joven con cara de niño que con 19 años recién cumplidos conquistaba su primer trofeo en París, se ha hecho hombre acumulando "grandes" (catorce, sólo por detrás de los diecisiete del suizo Federer) al ritmo que lesiones. Y es que la carrera del balear ha estado desde sus comienzos condicionada por su físico. Para lo bueno y para lo malo. Su entrega y su capacidad de lucha le han llevado a lo más alto de la historia del tenis, pero esa misma entrega y esa misma lucha a la que se entregó desde el primer día sin darse cuartel ha maltratado su físico obligándose a parar un año sí y otro también.

No hay parte del cuerpo de Nadal que se haya escapado de los problemas. Muñecas, rodillas, espalda, codos, pies... Hasta una operación de apéndice cortó su carrera en 2014. Pero su mayor calvario han sido las rodillas. En 2012 estuvo más de siete meses de baja por culpa de una lesión crónica en el tendón rotuliano de la rodilla izquierda. La recuperación fue extremadamente dura, pero se levantó cómo sólo un auténtico "número uno", el mejor de la historia sin discusión sobre tierra batida, puede hacerlo: regresó en febrero de 2013 y aquel año ganó diez torneos, entre ellos Roland Garros y Wimbledon, para recuperar el primer puesto del ranking mundial.

Ahora es la muñeca izquierda la que le obliga a parar. "Estaba jugando infiltrado, pero los médicos me han dicho que así no podía seguir. Corría el riesgo de empeorar la lesión y despedirme de la temporada. Debo parar, es duro, pero la vida sigue", señalaba Nadal al anunciar su retirada en Roland Garros.

Con la retirada vuelven a dispararse los interrogantes sobre el futuro tenístico del manacorense, sobre su presencia en Wimbledon, el tercer "grande" de la temporada y que ganó en dos ocasiones, y, de manera muy especial, en los Juegos Olímpicos. En Río está llamado a ser el abanderado español y a buscar su segundo oro tras el de 2008 en Pekín, pero ya en 2012 las rodillas le impidieron acudir a la cita de Londres. Por ello es bueno releer la carta de Agassi: En la vida, Rafa, nada es imposible.

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