07 de junio de 2016
07.06.2016
Directivo del Avilés

"Por una parte me gustaría seguir, pero así no"

"Conocí la traición en casa, y eso es lo que más me duele"

07.06.2016 | 03:52
Manolo Fernández, en el Suárez Puerta.

Manolo Fernández, avilesino que cumplirá el próximo domingo 54 años, empresario, y director general del Avilés, pasa por ser uno de los artífices del resurgir del club esta temporada. La peña Lolín Lloriana le distinguió con su premio anual y la plantilla del primer equipo le organizó una cena sorpresa y le regaló un reloj grabado con su nombre, pero su futuro en el cargo está en el aire a pesar que el presidente, José María Tejero, le confirmó públicamente a través de este diario.

-¿Por qué duda en seguir?

-Bueno, por una parte me gustaría seguir pero así tampoco se puede y tengo una conversación pendiente con el presidente porque no hay diálogo con él desde el lunes siguiente al partido del Lagun Onak. Al parecer cuenta conmigo, pero me lo tiene que decir a mi y aclarar para qué quiere que siga y lo que piensa que puedo aportar porque algunas veces yo pienso que ya no puedo aportar nada. Me llamó después de la eliminación para decirme que no tenía que sentirme mal porque había sido el único con matrícula este año y se lo agradezco, pero no hubo más comunicación. Y si me marcho, será con la cabeza bien alta porque ha trabajado con la máxima honradez. Lo tengo clarísimo.

-El sentir generalizado en el entorno es que usted siga...

-Si, y el que tanta gente me lo pida me hace pensar en seguir pero me presiona mucho porque parece que van a exigir en la misma medida. He recibido montones de mensajes, hasta una carta de un aficionado que me ha emocionado porque creo que es una sobrevaloración del trabajo que prometí al llegar, que es intentar hacerlo lo mejor posible. Me habré equivocado, muchas veces por desconocimiento, pero siempre hice lo que pensé mejor para el club y lo que significa.

-¿Cómo valora el detalle del primer equipo con usted?

-Es increíble. Me decían varios futbolistas, uno de ellos estuvo en el Deportivo, que no recuerdan que haya pasado algo así en ningún sitio. Se preguntaban que les había dado y la respuesta es simplemente que intenté que estuvieran cómodos dentro de lo posible, valorar su trabajo, estar con ellos en los momentos difíciles, y tratarles con mimo y cariño. Y ellos siempre fueron agradecidos con mi trabajo. Lago me pidió que siguiera, y eso me llega porque fue una relación estrecha y cariñosa todo el año.

-¿Era tan bueno el vestuario como se dijo?

-Y aún mejor, era una familia. A nivel personal no tengo palabras, son muy grandes. Por eso estoy tan decepcionado, porque se daban todas las circunstancias para subir y estaba convencido de lograrlo porque había jugadores de mucha calidad y mucha unión, que es el 30 por ciento para ascender. Este año tendremos una plantilla tan buena o mejor, pero es difícil conseguir otro vestuario así. Mejor es imposible.

-¿Qué balance deportivo hace del año?

-Lo primero es felicitar a Juanjo Prendes y Pablo Lago, que han conseguido hacer una plantilla en poco tiempo a base de mucho trabajo porque un equipo, que se decía que no iba a competir, acabó siendo respetado en todos los campos y cerró una Liga muy buena. El problema es que una vez ahí y con una plantilla hecha para ascender porque tenía jugadores contrastados, nos llevamos mucha desilusión porque caímos en primera ronda y contra un equipo (Lagun Onak) que, sobre el papel, es inferior a nosotros pero que salió con una actitud envidiable y luchó muchísimo. Por eso tenemos que ser humildes y hacer un ejercicio de autocrítica. Hemos fallado y yo quería, al menos, haber batallado hasta el final.

-¿Y en lo institucional?

-Creo que el club ha mejorado mucho este último año, aunque hay que mejorar mucho más porque algunas veces yo no supe hacerlo, otras no pude y otras no me dejó gente en la que confié y me falló. Así de claro.

-¿Puede ser más explícito?

-Conocí la traición dentro de casa y es lo que más me duele. Es duro, pero es así. Muchas veces no me dejaron trabajar como yo quería y se hicieron cosas a mis espaldas, pero lo fui superando todo pensando en el bien del equipo y del club. Hace dos meses pensé en irme, pero fui aguantando porque podía desequilibrar a la plantilla cara al play off y al club. Ahora tampoco le doy trascendencia porque gente así hay en todas partes.

-¿Se llegó a sentir solo?

-No, para nada. Conté con colaboradores incansables como los Sergio, Tote, Lolo, Santi, o José Manuel, que aunque dimite cada dos o tres días es un trabajador incansable en la oficina, un buen compañero, y muy conocedor de todo lo relacionado con la Federación. También agradezco la confianza del presidente y del consejero, Julio Schleich.

-De seguir, ¿haría cambios en la directiva?

-Si, de hecho ya comenté que me siento traicionado por parte de la directiva. Intentaría volver a lanzar el mensaje de que las puertas están abiertas para quien quiera venir a trabajar y a enseñarnos cosas aportando nuevas ideas. Lógicamente el día a día lo llevo yo con mis aciertos y errores, en los temas importantes convoco la junta y los graves los trato directamente con el presidente.

-Usted se derrumbó tras la eliminación del play-off, ¿de quien se acordó primero?

-Del presidente y me dio mucha pena porque Tejero había hecho un gran esfuerzo y había echado el resto para poner al equipo donde la gente quiere verlo. Fue un gasto muy importante y me sentí muy mal porque no lo conseguimos y el mayor pagador del fracaso es él. Además sentimentalmente le duele como al que más porque ama al Avilés, de lo contrario no habría hecho lo que hizo durante tantos años.

-¿Qué experiencias personales saca de esta temporada?

-Personalmente me vino bien porque, a pesar de quejarme algunas veces de las horas de trabajo, me ha hecho crecer como persona, volver a estar activo y aprender muchas cosas. Valoro el haber trabajado en equipo cuando soy autónomo desde los 18 años, y conocer a personas maravillosas que me han apoyado sin reserva y a gente del fútbol que merece la pena. Con eso me quedo porque todo lo que sea llenar el corazón de buenos sentimientos es bueno.

-¿Qué le supuso ser el director general del Avilés?

-Es un "título" muy bonito y que suena muy bien, pero en realidad es trabajar y dedicarle muchas horas porque lo mismo ayudas a limpiar la grada que vas a comprar mercancía o a buscar agua. Lo que haga falta. Hay gente que cree que ser director general del Avilés es aparecer cada quince días en el palco, y sí hay gente que va, pero cuando yo me siento allí llevo quince días de criada. Y no esperaba otra cosa, ojo, que no soy el presidente del Real Madrid con chófer y que le ponen unos canapés. Los canapés los tenía que llevar yo.

-¿Qué cree que debería afrontar con urgencia la directiva este año, con o sin usted?

-Yo creo que tiene que intentar seguir y mejorar nuestros pasos porque pienso que es el buen camino siempre que se respeten las competencias de cada uno y se mire siempre que la plantilla esté bien. Tienen que tener muy claro lo que quieren hacer, saber el dinero con el que cuentan, y comprometerse sólo con lo que se puede pagar para no volver a manchar el nombre del Avilés por falta de pago y, de paso, empufar a los pequeños comerciantes. Que no engañen a nadie, y menos en nombre del Avilés.

-Algo se habrá hecho bien cuando los jugadores quieren venir y hace un año no

-Yo creo que la clave es ser serios, cumplir los compromisos, y trabajar con honestidad, honradez y sacrificio. Es cierto que hemos conseguido mejorar bastante la imagen del club, y yo no habría podido estar de otra manera porque mi padre me enseñó a pasear por las Meanas sin dinero, pero sin deber nada a nadie. Hay que seguir así. Ahora estamos rematando la temporada y queda por liquidar la plantilla y la escuela. Pregunté por ello y estoy pendiente de que se solucione.

-Al filial se le deben bastantes meses

-Si, más o menos los mismos que a la escuela. No se como se va a tratar el tema, se lo recordé al presidente y la intención del club es liquidar todo, que no es fácil, para empezar limpio el año.

-¿Qué la pareció la respuesta de la afición?

-Ante todo darle las gracias por su cariño y pedir que sigan apoyando porque todos somos importantes para poner al Avilés donde queremos. Yo pienso que el club tiene que tener más gente, pero después de lo que pasó con la fundación de un nuevo club y la marcha de una parte de la afición, estoy contento porque conseguimos mantener cerca de los 700 abonados cuando la previsión era quedarse en 400. Es curioso que se apuntara gente precisamente por lo que había pasado, y me satisface que se haya vuelto a hablar bien del club por la calle y los bares. Se volvió a crear ilusión y el remate fue ver a más de 2.000 personas en el play-off, con gente que hacía años que no iban al campo. Estoy seguro de que habríamos llenado de llegar a la ronda final y eso no hay dinero que lo pague emocionalmente.

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