16 de julio de 2016
16.07.2016
Lne.es »
Pesca Resumen de la temporada

Regalo de cumpleaños

Matías Amaro Fonseca echó a tierra en el Sella el día de su 45.º aniversario el mayor ejemplar de la temporada: 12,760 kilos

16.07.2016 | 05:34
Matías Amaro Fonseca posa al lado de su hijo Rubén con el salmón de 12,760 kilos que logró en el Sella, el de más peso de la temporada.

No le gusta el salmón -"aunque de éste sí probé un poco", reconoce- y ese día cumplía 45 años. "Fue una de las mayores alegrías de mi vida, como si me tocara la lotería". A Matías Amaro Fonseca Díaz no se le olvidará en su vida la fecha del 14 de junio de 2016. En la mañana de esa jornada echaba a tierra el mayor salmón de la temporada en el pozo La Cruz, del río Sella, que daba en la báscula un peso de 12,760 kilos. Un ejemplar cuya longitud, 1,04 metros, es corta para salmones de ese peso, pero que lo compensa con el perímetro: 57 centímetros.

"Me quedé de piedra. Cuando lo saqué le calculaba unos 9 kilos, pero me fueron comentando quienes lo veían que pesaba más. Y así fue. Cuando me lo confirmaron en el precinto de Cangas de Onís lo primero que hizo fue llamar a mi madre. Una alegría tremenda", recuerda.

Matías Amaro Fonseca, natural de Pola de Siero, trabaja en esa localidad de conductor de la Cruz Roja. Sus padres, ya jubilados, regentaban una carinicería-charcutería en la villa. Tiene un hijo de 10 años, Rubén, "al que de momento le gusta más la play que la pesca", y su padre, Amaro Fonseca Palacio, sigue pescando a sus 79 años y fue quien le metió el gusanillo: "Mi padre siempre fue pescador. Ya me llevaba con él cuando yo tenía 8 ó 9 años a sacar truchas. Ibamos al Cares o al Sella, principalmente, aunque también visitábamos otros ríos del Occidente. Él lo dominaba como nadie y tiene varios récords. Mi padre logró el 'salmón de oro' de 1989, un premio que una casa comercial concedía cada año a quien pescase el mayor ejemplar. Lo capturó en el Cares y pesó 11,5 kilos. Pescó unos 70 salmones en su vida", señala el pescador del "salmonón" de esta temporada, que no sabe con exactitud cuántos ejemplares lleva sacados. "Creo que 6 o 7", dice, aunque sí recuerda que el primero lo echó a tierra en el pozo Arrudu del río Cares y que pesó 6,5 kilos.

"El 14 de junio fui con mi cuñado Javier Castaño Jordán - su padre se incorporó más tarde, "desgraciadamente cuando ya lo habíamos sacado"- a celebrar mi cumpleaños pescando en el Sella. Fuimos temprano y nos pusimos más abajo del pozo La Cruz. Les pusimos al anzuelo un pescardo como cebo y pronto vimos un salmón muy grande. Pero, nada. No picaban. Mi cuñado, que era aficionado pero no tanto como desde que se casó con mi hermana, me aconsejó que subiera un poco y probé en La Cruz. Cambié de cebo y le puse dos quisquillas cruzadas. Lancé la caña y nada más que tocó el plomo en el suelo, picó. Tuve la suerte de que tiró para arriba y logré dominarlo mejor. Tardé entre 15 y 20 minutos en echarlo a tierra. Al sacarlo nos encontramos con el problema de que no cabía en la sacadera, pero al final lo logramos. Creí que no iba a pesar tanto porque no era largo, pero sí muy gordo. Nos quedamos unos minutos contemplándolo hasta que decidí llevarlo al precinto. Mi cuñado se quedó pescando".

¿Y qué se hace con un salmón de casi 13 kilos si no se puede vender? "Yo probé un poco porque no es un manjar que me guste mucho. Lo repartimos en rajas entre familiares y amigos. Lo que ocurrió es que no pudimos dárselo a probar a mucha gente porque cada raja pesaba unos 750 gramos por la anchura del pez y no logramos dar más que diez o doce".

A Matías Amaro Fonseca le parece bien que no se permita la venta y va más allá: "Tampoco se debería autorizar el pago en metálico de los campanos. Debería hacerse en especies y restablecer los premios para el mayor de la temporada facilitando una clasificación diaria de ello. Sería un estímulo como antes".

Desde aquel 14 de junio no volvió a pescar. Al día siguiente empezaba la veda a todos los cebos excepto la mosca y a él, como a muchos aficionados, no le convence los cambios que se dieron con ello y considera que debe modificarse la normativa. "Desde que yo empecé a pescar, esto bajó en picado. No sé dónde vamos a terminar y si a mi hijo le entra la afición no sé si le quedarán salmones en los ríos asturianos cuando sea adulto. Hay que reploblar, aumentar el personal de las guarderías y dotarles de mejores medios". Cuidar, en definitiva, lo que tenemos.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Buscador de deportes

Enlaces recomendados: Premios Cine