06 de agosto de 2016
06.08.2016

Pasaporte para un sueño

Borja Vidal Fernández afronta entusiasmado y agradecido la oportunidad que le ha dado Qatar de sentirse protagonista en unos Juegos Olímpicos

06.08.2016 | 06:28
Borja Vidal, en un partido con la selección de Qatar.

En 2013, cuando aceptó la oferta de Valero Rivera para emigrar a Qatar, Borja Vidal abrió de par la puerta a la gran ilusión de su carrera deportiva. Un carrera que se aceleró a los 15 años, al marcharse a Badalona para darle forma baloncestística a sus 204 centímetros de entonces. Algo inimaginable para un guaje de Pontigón, que en 1992 se había quedado con la boca abierta pegado al televisor viendo los Juegos de Barcelona: "Sólo tenía diez años, pero me acuerdo de la inauguración, que fue un gran espectáculo. También de los partidos del Dream Team, del Angolazo de la selección de baloncesto. Y del oro que ganó la de fútbol".

Ahora, el gigante de Pontigón (mide 2,06, según la ficha oficial de los Juegos) vive en Río de Janeiro las vísperas de su debut olímpico. "Como deportista, desde el momento en que te metes en la elite, te marcas metas, como ser internacional, o jugar un mundial", explica Borja, que añade: "Llegar a unos Juegos es un sueño, que ves lejos o cerca según el momento". Ese vaivén emocional también tiene que ver con su personalidad: "Con el baloncesto, cuando era joven, esperaba llegar algún día a la selección. Pero lo vi factible, sobre todo, cuando me fui a Qatar y empezamos a tener buenos resultados".

A Borja Vidal no le remuerde la conciencia por competir para un país en el que lleva viviendo sólo tres años: "Nací en Asturias y me siento asturiano, pero soy un jugador de balonmano y en España nunca tuve la suerte de que me llamase la selección. Me llegó una oferta de un club de Qatar y desde el primer momento la federación se interesó para que jugase con ellos. He recibido mucho apoyo y cariño. Y me ha dado la oportunidad de competir al máximo nivel".

Los últimos tres años de la carrera deportiva de Borja Vidal han sido vertiginosos: "La medalla de plata en el mundial fue nuestro espaldarazo, pero antes ya habíamos ganado el Campeonato de Asia y los Asian Games. Jugar el preolímpico fue la consecuencia de nuestro buen mundial. Conseguir la plaza fue un acontecimiento porque era la primera vez que Qatar clasificaba a un equipo de cualquier deporte para los Juegos Olímpicos".

Con una selección plagada de jugadores nacionalizados, formados en paises de gran tradición en el balonmano, Qatar competirá en Brasil sin complejos: "Después del mundial se habla mucho de nosotros. Al ser subcampeones cambian los objetivos. Nuestra mentalidad es la de pillar una medalla. Hay que ser ambiciosos". Los qataríes afrontarán la dificultad añadida de horarios poco habituales, ya que jugarán los dos primeros partidos, frente a Croacia y Francia, a las 9.30 de la mañana. "Tendremos que levantarnos a las cinco", expone Borja resignado.

En cualquier caso, el asturiano de Qatar espera que nada le estropee lo que, al margen del resultado, tiene que ser una fiesta: "Quiero disfrutar de todo porque nunca más en la vida voy a tener la oportunidad de estar en una villa olímpica con Rafa Nadal, por ejemplo, o con los jugadores de la NBA. Y con atletas como Usain Bolt, a los que en condiciones normales nunca podrías acercarte. Ya he comprobado que hay muy buen rollo entre todos los deportistas en la villa. Por suerte, también pude participar en la ceremonia inaugural porque no jugamos hasta el domingo".

Cuando se lo permita su competición, a Borja Vidal le gustaría ver partidos de su primer deporte, el baloncesto, sobre todo de las selecciones española y norteamericana. Y procurará no perderse alguna de las intevenciones de mitos como Usain Bolt o Michael Phelps porque "quizá no tenga posibilidad de verlos en directo nunca más". Al margen del velocista jamaicano, al que el asturiano define como "una leyenda", si surge la oportunidad a Borja le gustaría hacerse una foto con Carmelo Anthony porque "soy seguidor de los Knicks".

Si algo lamenta Borja Vidal es la ausencia de la selección española de balonmano, en la que son habituales algunos amigos que fue haciendo desde que se cambió de deporte, como Raúl Entrerríos: "Es una pena porque en la villa olímpica hubiésemos tenido tiempo para convivir. Fue un poco cruel la eliminación porque llegó con un gol de penalti a falta de cinco segundos. Pero tienen que levantar la cabeza porque el deporte siempre te da otra oportunidad".

Las noticias sobre los posibles problemas en el desarrollo de los Juegos impedirá que Borja Vidal se sienta arropado por su familia en Brasil: "Iban a venir mi madre y mi novia, pero será mejor que lo vean por televisión". Al de Pontigón no le preocupa el zika y cree que los deportistas no deben de tener ningún temor "porque en la villa olímpica estamos muy protegidos". Cree que la inseguridad que caracteriza a Río de Janeiro puede afectar más al millón de turistas que llegarán durante los Juegos que a los atletas.

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