17 de agosto de 2016
17.08.2016
Piragüismo

Remontada hacia el oro

Unos fabulosos 250 metros finales sirven a Marcus Cooper Walz, - español nacido en Oxford, para imponerse en la final del K1 1.000 metros

17.08.2016 | 04:09
Marcus Cooper Walz muerde la medalla de oro que consiguió ayer en Río de Janeiro.

Se llama Marcus Cooper Walz, tiene 21 años, es rubio, alto y con aspecto centroeuropeo. Pero aunque no lo parezca es español y ayer sumó la cuarta medalla de oro del país al ganar la final del K1 1.000 metros, con una marca de 3:31.447. Cooper superó a todos los favoritos y le dejó la plata al checo Josef Dostal, subcampeón mundial el año pasado y campeón mundial en 2014, y el bronce al ruso Roman Anoshkin.

Cooper, un palista nacido en Oxford de padre británico y madre alemana residente en Mallorca, se situó el primero ya en los metros iniciales de la competición y pasó en segundo lugar en la meta parcial de 250 metros, pero cayó al quinto en las dos siguientes marcas. Sin embargo, como hizo en la semifinal, consiguió recuperarse en el último cuarto de la prueba, remontó con un tremendo poderío y conquistó el oro.

La de Cooper es la tercera medalla de oro para el piragüismo sprint español en unos Juegos. Este oro se une a los dos logrados por el gallego David Cal en el C1 1.000 metros de Atenas 2004 y Saúl Craviotto y Carlos Pérez Rial "Perucho" en el K2 500 metros de Pekín 2008.

El palista, emocionado, reconoció tras su éxito que la de ayer fue su mejor momento deportivo: "Ha sido la carrera de mi vida. Estoy alucinado", dijo nada más bajarse de la embarcación. Ya con el oro al cuello, aseguró que no descartaba una medalla pero reconoció que consiguió su billete a Río "por los pelos" en el preolímpico y que en la semifinal quedó "muy tocado" ya que "casi" no consigue meterse en la final.

El mallorquín dijo que sus objetivos de lograr medallas en los Juegos se los planteaba "a largo plazo" y tenía en mente que podría conseguirlos en Tokio 2020, a la espera que se incluya en el programa olímpico las regatas de 500 metros, que son su especialidad. "Sabía que podía hacer algo grande, mi objetivo siempre fue un oro olímpico, pero a partir de Tokio. Es una pasada conseguirlo tan joven", añadió.

La que no pudo hacerse con un metal en su participación en los Juegos fue la palista Teresa Portela que acabó en sexta posición en la final de K1 200 metros. "Estoy muy contenta. A veces sólo valoramos las medallas. Yo valoro que es mi quinta participación en los Juegos, los campeonatos mundiales y europeos que he ganado. Tengo la satisfacción de haberme entrenado como nunca, de haber sido constante y trabajadora", comentó la palista gallega tras acabar la final y quedarse tan cerca de las medallas.

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