19 de agosto de 2016
19.08.2016
Piragüismo

Un podio con gusanitos

La mujer, la hija y la cuñada de Craviotto vieron la regata en Gijón

19.08.2016 | 05:14
Celia García Álvarez, esposa de Craviotto, con la pequeña Valentina en brazos, en su casa de Gijón.

En su casa familiar gijonesa, en el barrio de Viesques, la victoria de Saúl Craviotto se celebró con gusanitos. Los maices dulces que encantan a los niños y que le sirvieron a la mujer de Craviotto, Celia García Álvarez, para evitar que la pequeña Valentina, de 19 meses, hija de la pareja, cambiara de canal televisivo mientras se disputaba la regata. La pequeña "quería poner los dibujos animados cuando competía su padre, así que mi hermana y yo le tuvimos que dar gusanitos para que se calmase", contaba una feliz Celia García pasadas unas horas del primer triunfo de su esposo. Y pasado, ya, el primer contacto con el medallista. "Acabo de hablar con él hace un rato. Me decía que estaba feliz, pero que no se lo acababa de creer", relataba Celia, quien tampoco había asimilado del todo lo sucedido.

Y la emoción podría incrementarse porque hoy puede ser otra la presea que el piragüista nacido en Lleida sume a su casillero olímpico con la disputa de las pruebas de K1-200. "Si gana un oro más sería el español con más oros de la historia", indicaba Celia, quien se mostraba optimista de cara al reto que tiene Saúl: "Yo creo que haber competido ya es bueno para él, porque se quita los nervios de empezar en unos Juegos Olímpicos y va a llegar algo más rodado que sus rivales".

Detrás de todo campeón hay una larga historia de trabajo y dedicación de la que muchas veces sólo saben el detalle los más cercanos. Como Celia. Porque en el caso de Craviotto no es diferente, pues con 15 años se tuvo que ir al Centro de Alto Rendimiento Blume, de Madrid, dejando atrás a su familia. "Dentro de su trayectoria creo que separarse de su familia es lo más duro que afrontó, porque era un 'chavalín' que tuvo que dejar a sus padres y hermanos", relataba la esposa.

Ahora el ilerdense lleva afincado varios años en Gijón, ya que se entrena en Trasona. Su rutina es: los lunes, miércoles y viernes, mañana y tarde; los martes, jueves y sábado, solamente por la mañana. "Y los domingos los tiene libres", apostilla Celia. En ese sentido reconoce que la Policía, cuerpo al que pertenece Craviotto, les da muchas facilidades: "De cada mes tiene que trabajar una semana y le ayudan muchísimo, lo que es una ventaja porque de lo contrario no podría estar a tope para competir".

Sobre sus planes de futuro, la esposa del medallista se moja, aunque no literalmente como Saúl: "Intuyo que va a querer competir en los Juegos de Tokio porque tendrá 35 años y aún es joven, aunque ahora lo que queremos es desconectar, que ya tenemos las vacaciones reservadas". Serán vacaciones de oro.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Buscador de deportes

Enlaces recomendados: Premios Cine