Feliz décimo aniversario de Marcelo

08.01.2017 | 04:54

Dos no se pelean si uno no quiere. Que el Madrid, en su mejor momento de juego y de forma de la temporada, iba a tener un partido plácido frente a un Granada en puestos de descenso era algo previsible. Además, la puesta en escena del conjunto andaluz borró cualquier atisbo de sorpresa. Los de Lucas Alcaraz renunciaron al ataque y ni siquiera fueron agresivos en defensa. Antes de que llegara el primer tanto, la única duda por resolver era cuántos goles iba a recibir un inofensivo y muy flojo Granada.

La victoria sirvió al Madrid para igualar el récord de un club español de 39 partidos seguidos sin perder que ostenta el Barcelona de Luis Enrique. También para mantener la distancia con sus perseguidores, al frente de la clasificación de Primera. Un encuentro que por lo demás apenas vale para sacar conclusiones más allá de que el Madrid sigue funcionando como un reloj. Un reloj que marca la hora al ritmo de Marcelo, un futbolista excepcional que se llevó un merecido homenaje del Bernabeu por el gran partido que hizo y, sobre todo, por los diez años que ha cumplido vistiendo la camiseta blanca. El lateral izquierdo brasileño es seguramente el jugador más desequilibrante del Madrid. Un defensa que marca la diferencia en ataque y al que muy pocos entrenadores saben cómo parar.

El que aprovechó bien su titularidad en el partido fue Isco. El malagueño marcó dos tantos, se asoció con todo el mundo en el centro del campo y dio la sensación de estar cada vez más cómodo en el Madrid de Zidane. Un Zidane que dejó en el banquillo a James en favor del equilibrio y la solidez que da al equipo Kroos. James salió en la segunda parte y se le vio muy activo.

La única nota negativa del partido del Madrid estuvo en la actuación de Cristiano Ronaldo. Ya sorprendió que le dieran descanso en el encuentro frente al Sevilla en la Copa del Rey. Que el portugués se pierda el duelo ante uno de los mejores equipos de la temporada era algo impensable hasta hace poco. Pero es que ayer fue de lo más flojo del Madrid. Consiguió el 3-0 al rematar de cabeza una gran acción de Marcelo. Poco más. Y encima, en el tramo final del partido, se le vio ansioso por aumentar su cuenta goleadora y por destacar por encima de sus compañeros. Fue el único al que se le vio triste y protestón en la fiesta en que se había convertido el Bernabeu. Quería ser protagonista, pero se vio a un futbolista incapaz de desbordar a sus defensores, muy por debajo de lo que suele ser Ronaldo. Con el paso de los años es cada vez más un rematador y ya no tanto el jugador que apabullaba por su poderío físico.

Y es que el Madrid ya demostró ante el Sevilla que no depende tanto de su mejor jugador para hacer bien las cosas. Es un equipo coral, que juega bien al fútbol, bien dirigido en el centro del campo por Modric y con muchas alternativas en ataque.

El Madrid llevaba cuatro goles cuando habían pasado sólo 32 minutos. Lo mejor que le pasó al Granada desde entonces fue no recibir una de esas goleadas históricas con consecuencias devastadoras en la moral de una plantilla. El Madrid siguió dominando hasta el final, sin conceder una sola opción al Granada para marcar. Hasta Casemiro, un jugador que vive más cómodo sin balón que con él, marcó el gol con el que se cerró el festival.

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