22 de abril de 2017
22.04.2017

El principio y el final

Zidane, a quien el Madrid quiere renovar, dirigirá su primer clásico como técnico en el Bernabéu y Luis Enrique busca un triunfo que alivie su marcha del Barça

22.04.2017 | 04:47
Ramos y Messi, con el Madrid y el Barcelona.

Un Clásico es tan imprevisible que para atisbar algún síntoma de favoritismo hay que atender al estado de ánimo de cada equipo, que para eso el fútbol es un estado de ánimo. Y aquí el pronóstico se pinta de blanco porque, además de jugar en el Bernabéu, el equipo de Zidane viene con el subidón de la Champions, y el de Luis Enrique después de una eliminación que si levantó a los barcelonistas de sus asientos del Camp Nou fue por lo que tenía de tributo a una era y reconocimiento que por satisfacción. Los azulgranas cayeron el miércoles en cuartos de final de la Champions por tercera vez en cuatro años y eso es un síntoma inequívoca de pérdida de hegemonía.

Sucede también que no hay nada mejor que un Clásico para que las urgencias se curen y las dinámicas cambien. En el Bernabéu se juegan mañana, por tanto, más que tres puntos: el Madrid quiere el triunfo para cerrar prácticamente la Liga y el Barça, con el agua al cuello, para no perder comba, ponerse líder provisional (el Madrid tiene un partido menos) y no sufrir la tentación de dejarse llevar en las cinco jornadas que, después de mañana, quedarán para el final de temporada.

Es un clásico decisivo, un clásico de principio y de final para los equipos y para los entrenadores. Zidane, aunque suene extraño, dirigirá mañana su primer clásico como entrenador del Madrid en el Bernabéu, porque el francés llegó después del 0-4 que el Barça endosó al Madrid en Chamartín la temporada pasada. Los dos clásicos que ha dirigido Zidane ante el Barça, ambos en el Camp Nou, acabaron en victoria blanca (1-2) y en empate (1-1). Luis Enrique, por su parte, afronta el Clásico a las puertas de salida como está. El técnico asturiano desempatará su particular estadística: de las cinco veces que se ha enfrentado al Madrid como técnico del Barça, ha ganado dos, ha perdido dos y ha empatado una. El de mañana inclinará la balanza. El entrenador gijonés busca también el triunfo para aliviar su marcha del Barça, consciente de que un triunfo en Chamartín no sólo relanzaría a su equipo sino a él mismo de cara a lo que resta de temporada.

El partido tendrá sus ausencias. La más destacada, salvo sorpresa, será la de Neymar, sancionado. El Tribunal de Arbitraje Deportivo TAD) tiene la última palabra, pero no parece probable que estime el recurso azulgrana, lo que le permitiría jugar. En el Madrid, Bale se entrenó ayer sin problemas y parece que estará a disposición de Zidane, que tendrá que ver si le alinea por delante de Isco. Varane trabajó con el grupo, pero no estará. Los focos volverán a estar sobre Ronaldo, en racha tras los cinco goles al Bayern, y sobre Messi, que cumple 37 meses sin marcarle al Madrid.

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