02 de agosto de 2017
02.08.2017

El Avilés, castigado sin jugar

El director deportivo, José Luis Tamargo, pide la intervención de oficio de la Federación y Jorge García es el último en marcharse

02.08.2017 | 03:58
Blas García durante un entrenamiento.

El Avilés no jugará esta tarde el amistoso previsto en El Florán contra el San Marín debido a que la Federación Asturiana se negó a enviar árbitro por la no tramitación de las fichas del conjunto avilesino ante la disputa entre el dueño, José María Tejero, y el gestor, Álvaro López.

El asunto está perjudicando y condicionando la pretemporada del equipo, tanto por la dificultad de jugar amistosos como por la incertidumbre generada entre los futbolistas. "Es un problema que dio al traste con muchas operaciones de contratación de jugadores porque la gente con este panorama no viene, pero parece que es lo que quiere el dueño porque se niega a firmar las fichas y de seguir así va a conseguir deshacer el equipo", señaló el director deportivo, José Luis Tamargo.

El último en marcharse fue el defensa Jorge García "el gemelo", exjugador del Sporting, que ya no entrenó ayer y se fue al Rayo Majadahonda (Segunda B) aunque, según Tamargo, había un acuerdo verbal por dos años.

El técnico, Blas García, tenía previsto hacer pruebas esta tarde en El Florán y ante la suspensión del choque decidió programar una partidillo de entrenamiento (10.30 horas) en el Suárez Puerta. La incertidumbre ahora es si se solucionará el contencioso de las fichas para poder jugar el amistoso previsto para el próximo sábado (19.00 horas) contra la Ponferradina en el Suárez Puerta.

Tamargo espera que las federaciones española y asturiana intervengan en el asunto de las fichas. "Estamos en sus manos y yo creo que deberían de intervenir de oficio porque no se puede parar un equipo de fútbol con una treintena de personas que viven de su trabajo y la vía judicial va para largo", explicó.

Un contratiempo. La suspensión del amistoso de esta tarde con el San Marín es un contratiempo para el técnico, que quería ver los progresos del equipo tanto con el 4-3-2-1, ya trabajado la pasada temporada, como con el sistema con dos delanteros y aumentar la exigencia física con un mayor ritmo de juego. Blas García quería hacer un equipo para jugar 60 minutos y otro de 30 minutos y al revés frente a la Ponferradina el sábado.

El grupo afronta la tercera semana de trabajo y el técnico espera que se cierre la polémica de las fichas para tener claro quien va a estar y ajustar la plantilla porque, señaló, "nos falta gente en determinados puestos aunque lo importante es que se estabilice la situación y podamos centrarnos en el fútbol". García destaca también la "buena actitud" y "la predisposición para el trabajo" de los jugadores. "Físicamente vamos a más y la gente está aguantando muy bien la carga", concluyó.

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