05 de agosto de 2017
05.08.2017

El Avilés, un caos sin precedentes

Tejero contrata seguridad privada para impedir entrenar a Blas García y el paso de los gestores del club al campo de Miranda

05.08.2017 | 14:19
Lío en el entrenamiento del Real Avilés en Miranda entre la propiedad y los gestores.

Avilés, Albina FERNÁNDEZ

El Real Avilés vive una situación de caos sin precedentes tras la decisión adoptada el jueves por el consejo de administración de Real Avilés SAD, presidido por José María Tejero, de "asumir la gestión", relegando a Real Avilés GD, la empresa adquirida en diciembre por Álvaro López para gestionar el club. El consejo basa su decisión en los "incumplimientos" del contrato de gestión y el anuncio, calificado como "nulo de pleno derecho" por los gestores al estar pendiente un procedimiento judicial para aclarar tales supuestos incumplimientos, provocó una cascada de acontecimientos grotescos.

Los primeros fueron el cambio de cerraduras en el Suárez Puerta por ambas partes, un asunto que está en el juzgado, y en la mañana de ayer la tensa situación que se vivió en Miranda, donde el entrenador, Blas García, había convocado a las 10.00 horas a la plantilla para entrenar. Llegaron primero el director deportivo nombrado por el consejo, Alan Menéndez, y el hijo del presidente, David Tejero, acompañados de dos guardas de seguridad privada que impidieron el paso a todas las personas relacionadas con Real Avilés GD, incluidos el director deportivo, José Luis Tamargo, el director gerente, Luis Puebla y el abogado Juan Martín Llera.

Posteriormente llegó el técnico del consejo, Iván Palacios, con el entrenador de porteros, Olmo, al tiempo que aparecían los jugadores y Blas García con su equipo técnico, a los que se les permitió el paso. El momento de mayor tensión se produjo con la llegada de Tamargo -que trató de entrar y fue frenado por la seguridad-, y de Puebla, que increpó a los vigilantes por no dejarles pasar "a nuestra casa". Dentro del vestuario coincidieron los dos técnicos, aunque sólo se cambió Blas, al que los vigilantes impidieron entrenar y suspendió la sesión cuando los futbolistas ya corrían.

La Policía Nacional, alertada por ambas partes, trató de apaciguar los ánimos y les instó a presentar la correspondiente denuncia por no poder entrar unos y por intentar hacerlo otros. Los gestores, de hecho, acudieron al juzgado y ya fue admitida a trámite su denuncia al serles impedido el paso a las instalaciones municipales.

José Luis Tamargo aseguró que lo sucedido en Miranda "no fue una sorpresa" después "del allanamiento" del Suárez Puerta del jueves. "Tejero se toma la justicia por su cuenta y dio un golpe de estado por el que espero que pague". El director deportivo desveló que "Tejero y su hombres, como Alan y compañía, hablaron con un mínimo de 15 jugadores para que no vinieran, entorpeciendo nuestro trabajo, hasta el punto de que futbolistas como Álex Arias o Jorge se marcharon por cosas como que se negaran a firmar las fichas en un chantaje puro y duro".

Tamargo reforzó su posición ante Tejero. "Todos sabemos lo que viene haciendo los últimos 20 años con el equipo y que es una persona no querida en la ciudad". Por eso pidió a la afición un apoyo, señaló, "que ahora mismo es importantísimo". El director deportivo aseguró que "nadie va a lograr romper" la unidad de la plantilla, y recordó que todos los jugadores están contratados por Real Avilés GD: "No pueden ser traspasados, salvo que haya un acuerdo económico porque tienen cláusula resolutoria".

Blas García se mostró "incrédulo" ante los acontecimientos porque, explicó, "a mi no me pueden echar estos señores (Alan Menéndez y David Tejero) ni José María Tejero porque no me ha contratado". El técnico precisó que "vengo a ejercer mi trabajo porque he convocado la sesión y soy el responsable del grupo hasta que no me destituya quien me ha contratado".

García lamentó que no les hayan dejado trabajar y calificó como "muy incómodo" coincidir con Iván Palacios. "Fue surrealista porque, insisto, yo he convocado el entrenamiento y soy el que entrena la plantilla, pero un compañero y otras personas estaban ocupando el vestuario y aunque no se han cambiado es una situación muy incómoda". Blas García suspendió el entrenamiento "porque soy una persona sensata y no estaba dispuesto a enfrentarme a un vigilante de seguridad que hace su trabajo. Lo que correspondía era suspender la sesión porque si yo no puedo entrenar no lo puede hacer el grupo. Y mañana ya veremos".

Los jugadores siguieron los acontecimientos atónitos e indignados y se negaron a hacer declaraciones. Hoy tampoco podrán disputar el partido previsto frente a la Ponferradina, suspendido por acuerdo de las directivas.

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