-¿Son más proclives a contratar sus servicios las empresas más modernas en su concepción y de mayor tamaño, y no tanto las medianas, familiares y las más tradicionales?
-Hay dos formas de cubrir una vacante en una empresa. La tradicional es recurrir a profesionales que se conoce por referencia y sin acudir al asesoramiento independiente. La otra es averiguar qué profesionales hay en el mercado con ese perfil y sopesar varios candidatos posibles, analizando el mercado y la competencia.
-¿El asesor influye?
-Influimos porque ofrecemos al empresario 3 o 4 candidatos y le argumentamos por qué los hemos preseleccionado. Luego le ayudamos a decidir, priorizando los valores dominantes en unos y otros aspirantes. Pero quien decide siempre es el cliente. Lo fundamental es que conecten, que «haya química» entre ellos. Lo emocional es muy importante.
-¿Por qué ir a un profesional?
-El profesional que conoce el mercado va a tener más información sobre sus competidores y sobre el sector, tiene acceso a un muy alto número de directivos entre los que elegir y ayudamos al cliente a elegir con herramientas de valoración que nosotros tenemos muy desarrolladas.
-¿Y no hay fracasos?
-Claro que existen.