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Oviedo, Javier CUARTAS
El economista y catedrático asturiano José Manuel Campa (Oviedo, 1964) fue nombrado ayer secretario de Estado de Economía, con lo que se convierte en el «número dos» del departamento que, bajo la dirección de la ministra y vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, debe hacer frente al actual contexto de recesión y fortísimo crecimiento del paro y diseñar y pilotar la estrategia de salida para la economía española de la mayor crisis internacional desde la Gran Depresión. Sobre Campa y Salgado recaerá también la responsabilidad de impulsar un cambio en el modelo de crecimiento y en la estructura productiva del país, que permita a España una vía de desarrollo más virtuosa que en el pasado, una vez que el ciclo económico internacional recupere la senda alcista.
Campa, de 45 años y licenciado en Ciencias Económicas y Derecho por la Universidad de Oviedo y doctor en Economía por la Universidad de Harvard (EE UU), sustituye en la Secretaría de Estado a David Vegara, quien anunció su dimisión tras el relevo el pasado abril de Pedro Solbes como ministro de Economía y vicepresidente segundo del Ejecutivo. Vegara no ha revelado su futuro profesional.
Considerado como uno de los jóvenes economistas más brillantes del país y con una larga ejecutoria académica y científica, Campa, que en la actualidad ejercía como profesor de Finanzas del IESE (la Escuela de Negocios de la Universidad de Navarra), es un técnico independiente y sin militancia política, defensor de la economía de libre mercado y comprometido con los criterios de rigor económico, pero alejado de las posiciones que se han dado en tildar como «neocom» o neoconservadoras.
En su designación parece haber sido determinante su perfil de investigador muy cualificado (Campa ha sido distinguido con los premios «Fundación Banco Herrero», «IESE», «Stern», «Germán Benácer» y otros) y su ya veterana relación como consultor muy reconocido tanto con la Administración pública española como con organismos económicos nacionales e internacionales, caso del Banco de España, Centre for Economic Policy Research, Banco Mundial, FMI, Banco Interamericano de Desarrollo, Banco de la Reserva Federal de Nueva York, Banco de Pagos Internacionales de Basilea y Comisión Europea.
Su incorporación a un ejecutivo socialdemócrata se produce en un momento de extraordinaria dificultad, a causa de la crisis financiera internacional y del ciclo recesivo en que han incurrido las principales economías del mundo tras la más larga fase de crecimiento mundial desde los años sesenta, pero también al agotamiento del modelo específico de desarrollo español que posibilitó la prosperidad del país en los últimos 15 años, fundamentado en la vivienda, el turismo, el consumo y el fortísimo endeudamiento de las empresas y las familias. Su llegada a Economía se produce además cuando el reciente relevo de Solbes por Salgado al frente del Ministerio se ha atribuido a un supuesto propósito del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y de su oficina económica (el grupo de asesores de la Moncloa) de aplicar políticas presupuestarias mucho más expansivas, con un mayor aumento del gasto público, como estrategia de choque contra la recesión, frente a una posición más ortodoxa y vigilante de los equilibrios presupuestarios por parte del equipo ministerial saliente.
Rota la disciplina del superávit (los países del G-20 han postulado en todas sus cumbres terapias más o menos radicales, bien mediante la bajada de impuestos o el aumento del gasto o una combinación de ambas), el dilema en que ahora se moverán Salgado y Campa será decidir la intensidad de la política anticíclica que mantendrá el Gobierno como factor revulsivo de la economía, ante el retraimiento del sector privado, y el grado de desbordamiento de los márgenes de déficit y deuda públicos que el país está dispuesto a asumir.
El PP reclamó ayer mismo a Campa, nada más trascender su designación por el Consejo de Ministros, que «en quince días» presente un nuevo cuadro de previsiones macroeconómicas que se ajuste a la «verdad de la situación».
Pese a las dificultades del reto que acaba de asumir, personas cercanas al economista asturiano manifestaron a este periódico que Campa ha aceptado el cargo «con mucho ánimo y ganas de trabajar, pero siendo también consciente de la responsabilidad asumida».
El consejero de Economía del Principado, Jaime Rabanal, elogió a Campa y subrayó que «conoce los problemas de Asturias» y que ha defendido en público posiciones que también sostiene el Principado sobre la financiación autonómica.
«Campa es una persona muy capaz y que conoce muy bien Asturias», subrayó Severino García Vigón, presidente de la patronal FADE. Serafín Abilio Martínez, presidente de los constructores, juzgó «un gran acierto» el nombramiento.
«Es un hombre progresista que puede aportar buenas recetas ante la crisis, dijo Justo Braga, líder de UGT-Asturias. Antonio Pino, de CC OO, señaló: «Saludo que sea un asturiano, pero es un cargo de segundo nivel, con una autonomía muy limitada».
El director general del IESE, Jordi Canals, aseguró ayer que José Manuel Campa, nuevo secretario de Estado de Economía, «puede aportar un criterio sólido y fiable en la actual situación económica». Su nombramiento fue bien acogido en el mundo académico.
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