Madrid / Santander/ Oviedo,
Agencias / M. M.
Caja Madrid estudia desde hace meses la posibilidad de una fusión con la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) y con Caixa Galicia. De salir con éxito de esta operación, la segunda caja del país (la primera es la Caixa) se convertiría en la primera. Las reacciones no se han hecho esperar. El presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, esgrimió las competencias de la Xunta para adoptar la decisión final. Y el presidente de la entidad alicantina, Modesto Crespo, negó que haya habido contactos formales con Caja Madrid y añadió que CAM seguirá «trabajando por su independencia». Otra entidad que, al menos de momento, no se plantea ir a fusiones es Caja Cantabria, a la que en medios financieros se llegó a relacionar en una futura operación con Cajastur.
El Banco de España ya había mostrado su inclinación por que la Caixa y Caja Madrid, las dos mayores entidades del país, liderasen el movimiento de fusiones. La entidad madrileña no ha hecho ningún movimiento real, excepto realizar un informe de análisis y posibilidades.
Pero las intenciones de Caja Madrid no se han leído sólo en clave financiera y económica, sino también política, y ya se han interpretado como un movimiento de su presidente, Miguel Blesa, enfrentado a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, para mantenerse en el cargo. En un escenario más amplio, otra interpretación también apunta a un movimiento de las entidades asentadas en comunidades autónomas gobernadas por el PP para conseguir un claro predominio en el sector.
El presidente de la CAM afirmó ayer que no ha habido contactos formales. Y el jefe del Ejecutivo gallego, Alberto Núñez Feijóo, aseguró que desconoce el informe de Caja Madrid pero que, en cualquier caso, «le corresponde a la Xunta» adoptar «cualquier decisión» al respecto y «ejercerá sus competencias estatutarias».
Caja Cantabria, a la que en medios financieros se la relacionó como una posible «novia» para Cajastur, no quiere ir de boda. Lo dijo ayer su presidente, Enrique Ambrosio Orizaola, y su discurso es similar al que mantiene la entidad financiera asturiana. Caja Cantabria es un «bombón», no es una entidad grande, «pero sí una gran entidad» y, por tanto, es «una buena novia para cualquiera». «Pero no se vislumbra boda cercana», sentenció.
Orizaola añadió que Caja Cantabria «no se plantea» de momento fusionarse con otra entidad, pero no descarta «alianzas estratégicas» o «integraciones», aunque «no a corto plazo ni de manera precipitada».