Oviedo, L. GANCEDO
El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha puesto en la primera línea de su discurso económico la garantía del sistema público de protección social español, sobrevolado por los riesgos que conlleva el deterioro de los ingresos del Estado en impuestos y cotizaciones. El Ejecutivo ha esgrimido esa argumentación, por ejemplo, para rechazar la aspiración de los empresarios de una rebaja sustancial (5 por ciento) de las cotizaciones que sostienen a la Seguridad Social o para justificar en general la conveniencia de subidas de impuestos en fase de diseño. Ocurre en un contexto de fuerte aumento del gasto en prestaciones sociales, principalmente por el pago de los subsidios de desempleo, pero también por la nómina de las pensiones.
Cuentas recientes de la Secretaría de Estado de la Seguridad Social indican que el gasto mensual que realiza el Estado en todo el país en «prestaciones de protección social» se ha disparado el 18,7 por ciento en un año. El incremento del gasto es generalizado, aunque la intensidad por territorios no es uniforme (ver gráfico superior). Resulta llamativa la posición de Asturias, donde el coste total de las comentadas prestaciones -pensiones y subsidios- ha crecido el 10,2 por ciento. Se trata del aumento más moderado de España y se da porque tanto el aumento del gasto en pensiones (4,9 por ciento interanual) como el de los subsidios de desempleo (56 por ciento) es más contenido en el Principado que en las demás regiones.
Pero Asturias se mantiene como la comunidad autónoma que más dinero recibe en pensiones y subsidios en relación a su población: el equivalente a 293,75 euros al mes por habitante, según unas cifras de la Secretaría de Estado referidas al pasado mayo. Ninguna otra región ingresa tanto de la caja común de la Seguridad Social. La media está en 199,7 euros por español, un 47 por ciento por debajo del saldo asturiano.
La Seguridad Social inyecta en un mes ordinario en el Principado 317,3 millones de euros. El grueso de esa cantidad (264 millones) corresponde a pensiones contributivas. El ingreso por habitante en estas pensiones (244 euros al mes) es muy superior al promedio español debido a la importancia en la región de las prestaciones ligadas a la minería, la siderurgia y otras actividades industriales donde durante la vida laboral las cotizaciones son más elevadas.