Oviedo, L. G. / J. M. C.
La dirección de Arcelor-Mittal en Asturias y las representaciones de UGT y USO en la industria auxiliar dieron ayer por concluida la negociación para el ajuste del personal de las subcontratas, unos 2.300 trabajadores. El acuerdo incluye la jubilación de unos 200 operarios, la integración de otros 300 a la plantilla de la siderúrgica y el compromiso de estabilizar los 1.800 puestos restantes. CC OO, sindicato mayoritario en las empresas auxiliares, no firmó el pacto en disconformidad con una limitación no escrita que impide la incorporación a Arcelor de trabajadores que superen los 50 años.
Días atrás, CC OO había avisado de la posibilidad de movilizaciones si la compañía no reconsideraba ese límite de edad, que afecta a unos 80 trabajadores que, según se deduce del acuerdo, seguirán en la industria auxiliar y con las mismas condiciones de salario actuales, aunque presumiblemente serán cambiados de puestos a otros parecidos. Nicomedes Sánchez, dirigente de CC OO, reiteró ayer su rechazo a una cláusula de edad que, aunque no figura por escrito, el sindicato considera inconstitucional. No obstante, la posición definitiva de Comisiones se fijará a partir del próximo jueves en asambleas de delegados y afiliados. También allí se considerará el camino de las movilizaciones.
Ese riesgo de conflicto llevó a Arcelor a contemplar la opción de trasladar a otras plantas europeas producción de Asturias si la actividad se ve comprometida. Ayer, fecha en la que además la siderúrgica reabría el horno alto B, cerrado desde mayo por la crisis, Arcelor-Mittal puso esa amenaza por escrito al valorar en un comunicado el acuerdo sobre la industria auxiliar: «Se espera que este plan se desarrolle y aplique dentro de un marco de normalidad laboral y social, apostando por el diálogo social responsable para evitar posibles transferencias de pedidos a otras plantas de Europa». Como ya explicó este diario, la compañía ha dado instrucciones a su complejo francés de Marsella para tener dispuestas instalaciones con las que atender pedidos de las plantas de Asturias en la hipótesis de que un conflicto altere la producción.
UGT y USO, firmantes del acuerdo del sector auxiliar, evitaron polemizar con CC OO. Javier Campa, responsable ugetista para el sector, destacó que el pacto supone una garantía de que «nadie queda sin trabajo». «A los compañeros que deban cambiar de puesto se les buscarán otros iguales o similares», dijo sobre los afectados por el límite de los 50 años. «Hay algo muy importante: se incorpora un compromiso de estabilidad de los 1.800 trabajadores de la industria auxiliar» que quedarán tras el ajuste.
Rafael G. Valbuena, líder de USO en el sector auxiliar, puso también el acento en que «se dan garantías para el mantenimiento del empleo». En el acuerdo, Arcelor hace una «renuncia expresa» a la aplicación de despidos.