Arcelor completó ayer con éxito los trabajos para reactivar el horno alto B, uno de los dos que posee en Veriña (Gijón). La instalación ha estado parada cuatro meses por la crisis y su reapertura ha sido recibida por los sindicatos como un «brote verde» de la actividad siderúrgica. La primera extracción de arrabio o hierro fundido (operación conocida como sangrado) se produjo a las 14.45 horas. A pesar de la reapertura, la producción de las plantas asturianas seguirá limitada al 70 por ciento de su capacidad. En la foto, los hornos en funcionamiento.