Oviedo, Javier CUARTAS
La salida del Banco Pastor de Unión Fenosa, propietaria de la central térmica asturiana de Soto de la Barca, acaba de consumar la desaparición del último vestigio de la otrora poderosa presencia bancaria en el accionariado de las empresas de la región.
En apenas veinte años la economía asturiana ha afrontado tres radicales mutaciones simultáneas o sucesivas en la estructura de propiedad del sector industrial de la comunidad: la renuncia de casi todas las antiguas dinastías de la burguesía industrial y financiera asturiana a sus bastiones fabriles y bancarios entre 1967 y 2001; el abandono por el Estado del ingente sector empresarial asturiano de titularidad pública con las privatizaciones de 1996 a 2006, y la desaparición de la antaño masiva y dominante presencia de la banca española en la titularidad de sociedades asturianas, cuyo proceso de enajenación arranca en los ochenta y se acaba de culminar ahora.
Se convierte así Asturias en una región singular que tuvo que afrontar la reconversión de todos sus ramas productivas básicas -en un caso extremo de profunda crisis multisectorial en el corazón mismo de su aparato productivo-, al mismo tiempo que asistía a la sustitución de las tres fuentes tradicionales de poder empresarial en su tejido industrial: la clase capitalista asturiana, la banca nacional y regional y el Estado.
Aunque el proceso acelerado de abandono que ha protagonizado la banca nacional en Asturias coincidió con los ajustes y sucesivas reconversiones a las que se vio impelido el sector productivo asturiano, su causa capital, aunque relacionada con la crisis industrial, fue el giro estratégico que adoptó la banca española en ese período, cuando renunció a seguir el modelo tradicional alemán de banca con presencia e implicación industriales, y optó, sobremanera a partir de mediados de los años noventa, por un negocio de banca estrictamente comercial, afín a la opción que históricamente habían encarnado en Europa los bancos británicos. De ese modo, la gran banca y la banca mediana que a fines del siglo XX (en los años ochenta y noventa) aún controlaban una treintena de empresas en Asturias, en su mayor parte industriales, y casi todas ellas de gran relevancia, han apurado desde entonces su definitiva desinversión accionarial hasta su extinción.
La reciente toma de control de Itínere (matriz de Aucalsa, la Autopista Concesionaria Astur-Leonesa) por Citigroup es una relativa excepción porque se trata de una participación indirecta -quien ha acometido la operación es un fondo de inversión gestionado por el banco estadounidense- y porque, además, no parece que esta operación vaya a constituir un hito precursor de cambio alguno de tendencia por el cual la banca nacional o extranjera vaya a retornar a sus viejas prácticas de control de empresas, como tampoco lo fue en 2003 la entrada del banco alemán WestlB AG en el Grupo Klöckner, matriz de Comercial de Laminados, con varias filiales en Asturias.
Itínere sí ejemplifica, en cambio, con la implantación en su accionariado de las cajas de ahorros Cajastur, BBK, Caixanova y Caixa Galicia, una corriente bien distinta, que es la creciente asunción por las cajas del viejo papel inversor que antaño representaron los bancos como socios y accionistas de referencia de grupos empresariales.
Asturias es un buen ejemplo de esta tendencia de las cajas a ocupar espacios antaño reservados para la banca, aunque esta penetración gradual de las cajas sólo ha compensado de forma muy débil la pérdida de la antigua hegemonía bancaria en el tejido empresarial y societario asturiano. Incluso el banco EBN, que en 2007 tomó posiciones (6%) en Duro Felguera, es en realidad una entidad financiera dominada por cajas de ahorros.
El poderío bancario en la industria española empezó a gestarse a fines del siglo XIX, pero fue con la I Guerra Mundial y la inmediata posguerra cuando se reforzó definitivamente esa tendencia de control sobre los grupos de fabricación.
El protagonismo bancario en la empresa española se agudizó en el resurgir económico posbélico, después de los años cincuenta, cuando grandes banqueros como José María Aguirre Gozalo (Banesto) y Alfonso Escámez (Central) atribuían la omnipresencia de la banca en las empresas a que España era un «país sin capitalistas».
Los veinte años posteriores fueron por ello una etapa de gran esplendor bancario como fuente de poder empresarial y de tomas de participación industrial. Pero la crisis económica internacional de 1973 y la posterior de 1979 abocaron a la banca a emprender el repliegue. Los grandes bancos industriales entraron en dificultades a causa del deterioro de la cuenta de resultados de sus empresas participadas y por la concentración de riesgos asumidos. Aquel nuevo escenario impulsó a la banca española a pensar en una vuelta atrás y en emprender el camino de regreso a los orígenes del negocio, como banca estrictamente comercial, dedicada a la mera intermediación financiera. Este proceso se aceleró aún más con la creciente liberalización económica nacional, que abrió el mercado español a empresas competidoras exteriores. Ello, y el aumento de la propia competencia bancaria, acabó por inclinar a las entidades financieras a concentrar sus recursos en el negocio que les era propio. En Asturias ese camino de retorno acaba de completarse ahora, con la ya definitiva «desbancarización» del entramado empresarial de la región.
Bancos que participaron en empresas de la región:
Banesto, BBVA, Santander, Central, Hispano, Herrero, Pastor, Sabadell, Gijón, Guipuzcoano, Crédito Local, Vitoria, Bandesco, Ibérico, Exterior, San Sebastián, Asturiano de Industria y Comercio, Crédito Industrial, Zaragozano, Urquijo, Málaga, Bankunión, Comercial Trasatlántico, Garriga Nogués, Masaveu, West LB y otros.
Principales empresas que estuvieron participadas por bancos:
Duro Felguera, Azsa, Trefilería Moreda, SIA Santa Bárbara, Fabrica de Loza de San Claudio, Concasa, Invastur, Mefasa, Ceasa, Fabrica de Mieres, Fomento Industrial Puerto de Avilés, Locsa, El Árbol, Bancobao, Iberdrola, HC Energía, Ferrocarril Vasco-Asturiano, Naviera Vasco-Asturiana, Electra de Viesgo, Barras Eléctricas Galaico Asturianas, MSP-La Camocha, Minas de Tormaleo, Unión Fenosa, La Industria y Laviada, Crady, La Algodonera, Fluoritas Asturianas, Unión Española de Explosivos, Asturbega, El Águila Negra, Comercial de Laminados, diversas compañías hulleras integradas en Hunosa, etcétera.