Oviedo, L. GANCEDO
El puerto de El Musel mira de reojo a su vecino de Bilbao y al valenciano de Sagunto, y hace números. En ambas dársenas funcionan desde los primeros años de la década complejos industriales análogos al que prevé tener El Musel en el plazo de unos tres años: una planta de regasificación y una central eléctrica alimentada por gas natural (ciclo combinado), que reforzarán la vocación energética de un puerto en cuyos resultados económicos pesa ya de manera sobresaliente el movimiento de los carbones importados que queman las cuatro grandes térmicas asturianas. Conforme a lo adelantado estos días por el Gobierno asturiano, la regasificadora y el ciclo combinado se presentan, además, como piezas esenciales de las cuentas que están echando el propio Ejecutivo y la Autoridad Portuaria para preservar la solvencia futura de El Musel ante las nuevas obligaciones financieras que deberá asumir por los sobrecostes de la ampliación.
El presidente asturiano, Vicente Álvarez Areces, dio a entender anteayer que la central eléctrica de El Musel puede obrar como un bálsamo. La instalación del ciclo combinado, dijo, «garantiza la devolución del préstamo que el propio puerto va a pedir para continuar la obra y finalizarla». Esto es, el Presidente está en la cuenta de que los ingresos que obtenga el Puerto por la concesión de los terrenos para la central pueden ser determinantes para hacer frente al crédito de 215 millones que, avalado por el Ministerio de Fomento, tendrá que asumir la Autoridad Portuaria para pagar el enorme sobrecoste de las obras de ampliación.
¿Cuánto espera ingresar El Musel por la central eléctrica? La Autoridad Portuaria rechazó ayer divulgar sus estimaciones sobre un dinero que llegará por dos vías: las tasas que pague directamente la empresa adjudicataria por la ocupación del terreno y por los rendimientos de la central y, de manera indirecta, las asociadas a la actividad que genere la demanda de gas en la regasificadora. Está, además, por decidir quién será el contribuyente, quién ganará el pulso entre HC Energía y Endesa por hacerse con la concesión de un enclave estratégico y ventajoso como pocos del país para instalar una central del ciclo combinado. La apuesta por uno u otro aspirantes, que, según el presidente Areces, se resolverá en octubre, tiene matices singulares.
l Endesa. La eléctrica de raíz madrileña fue la primera en fijarse en el emplazamiento de El Musel. Interesó, entre otros, al ex consejero delegado Rafael Miranda, ahora fuera de la primera línea ejecutiva del grupo, tras el desembarco en la cúpula de los hombres de máxima confianza de la italiana y pública Enel, accionista hegemónico desde la primavera. Endesa ideó una central con 860 megavatios de potencia y una inversión de unos 360 millones de euros. A finales de 2006 la compañía pidió la concesión de los terrenos (cerca de 75.000 metros cuadrados en la explanada de Aboño). A continuación la Autoridad Portuaria abrió un trámite de competencia, preceptivo por ley, y HC Energía apareció con un plan competidor.
Endesa intentaba poner una pica en El Musel al mismo tiempo que, aliada con Hunosa, patrocinaba otro ciclo combinado (400 megavatios) en La Pereda (Mieres) y planeaba dos parques eólicos para el occidente de la región, esta vez emparejada con Duro Felguera. La Endesa de hace algo más de dos años abrió todos esos frentes para hacer negocios en Asturias, territorio donde su presencia era muy limitada -posee la mitad de la presa hidroeléctrica de Grandas de Salime- y donde HC Energía lidera el potente sector del kilovatio.
Aquella Endesa, coparticipada por Acciona y Enel, no es exactamente la misma de ahora, y no lo son tampoco sus planes. La italiana Enel adelantó, nada más hacerse con el control de Endesa, que piensa reducir drásticamente su programa inversor, alegando el generalizado descenso de la demanda energética dentro y fuera de España. Las inversiones globales de Endesa pasarán de 24.000 a 13.000 millones de euros entre 2009 y 2013, pero la empresa no ha precisado aún cómo afectará tal recorte a los proyectos para Asturias y, en concreto, a las aspiraciones de hacer el ciclo combinado de El Musel.
l HC Energía. Hidrocantábrico dio en 2007 un golpe de timón a su programa de inversiones para entrar en la puja por la concesión del ciclo combinado de El Musel. Compite con Endesa con un proyecto parecido en dimensiones e inversión y que añade el compromiso de la compañía propiedad de la portuguesa EDP de hacer en el futuro en sus propios terrenos de Aboño, junto a la térmica actual, una nueva central carbonera cuya actividad reforzaría los tráficos del puerto gijonés. Hidrocantábrico y su accionista EDP han ratificado sus planes inversores a pesar de la crisis.
HC está, como Endesa, a la espera de obtener la declaración de impacto ambiental que expide el Ministerio de Medio Ambiente. El consejo de la Autoridad Portuaria, con una relevante representación del Gobierno asturiano, decidió a principios de 2008 retrasar la elección del proyecto ganador hasta que finalizara ese trámite, momento que se acerca ahora. El aplazamiento fue interpretado en ámbitos del sector eléctrico como una suerte de maniobra dilatoria para no entrar entonces en el meollo del asunto: decidir entre una gran compañía eléctrica que quiere empezar a hacer inversiones y negocios en Asturias (Endesa) y otra (HC Energía) con sede y raíz en Asturias y con un programa de inversiones en la región que supera los 2.000 millones.
Hidrocantábrico es vecina y el gran cliente de El Musel. Tiene en Aboño una de las mayores térmicas de carbón de España y su nombre ha aparecido en el conflicto por los sobrecostes. El Principado señaló a HC al atribuir en 2007 el desfase de las obras a que no se pudo utilizar para el aprovisionamiento de piedra una cantera de la que Hidrocantábrico es copropietaria. Si se hace ahora con el ciclo combinado de El Musel, terminará por ser HC quien aporte en tasas el dinero que, según Areces, está llamado a pagar el préstamo de los sobrecostes.