Oviedo, J. CUARTAS
NX está ante un dilema crucial. A la mayor multinacional británica de transportes terrestres (dueña en España de la asturiana Alsa y de Continental Auto, y presente en el Reino Unido, Canadá, EE UU, Portugal y Marruecos) la recesión y la caída de la recaudación le sorprendió con el mayor endeudamiento (1.202 millones de euros) del sector en el Reino Unido.
En apenas dos meses el grupo se vio acosado por tres frentes: la banca acreedora le exige reducir y reestructurar su deuda; el Gobierno (pese a la tradicional buena relación de NX con el laborismo) se enfureció cuando la compañía renunció a seguir gestionando una línea férrea deficitaria y la amenazó con quitarle el resto de concesiones ferroviarias, y los competidores (First Group y Stagecoach) empezaron a hacer movimientos sobre la presa. NX intentó zafarse del cerco generando recursos con la venta de una filial de buses en Londres y sopesando una ampliación de capital, pero para apelar al mercado de capitales precisaba de la anuencia de los accionistas de referencia y el mayor de ellos, la familia asturiana Cosmen, titular del 18,66%, prefirió movilizar recursos, pero para hacerse con el 100% con apoyo financiero externo.
NX está, además, sin primer ejecutivo (el consejero delegado, Richard Bowker, renunció en julio tras el fracaso en la línea ferroviaria de la Costa Este) y hace nueve meses que la compañía ya tuvo que sustituir al entonces presidente, David Ross, por un supuesto uso de acciones de NX y de otras compañías como garantía de préstamos personales.
De todos esos problemas, ninguno tan perentorio como restablecer la relación con las autoridades y la sintonía con la banca. Analistas como la sociedad Palin aseguran que los Cosmen están logrando restañar el entendimiento con los bancos, y el Gobierno británico acaba de decir que no represaliará a NX ni a sus trenes si cambian de propietario.
Así que los accionistas tienen que optar entre salir de los problemas vendiendo a 5 libras por acción (el 81% más del precio que se pagaba en junio, cuando comenzaron los movimientos corporativos) o afrontar los riesgos en que está sumida la empresa, a la espera de que los títulos vuelvan algún día a las más de 10 libras a las que cotizaron en 2008. «The Daily Telegraph» dijo ayer que los accionistas Aegon y Legal & General están dispuestos a vender y que otros dos, M&G y Schroders, harán lo que el consejo decida.