Madrid / Oviedo, Agencias
La inmobiliaria Nozar, propiedad de la familia asturmexicana Nozaleda, presentó ayer concurso voluntario de acreedores ante el Juzgado de lo mercantil número 2 de Madrid, después de que no fructificasen las negociaciones mantenidas durante meses con sus entidades financieras acreedoras para refinanciar los 700 millones de euros de deuda que tiene contraída la inmobiliaria. El concurso afecta a Nozar y a su filial Lena. La familia Nozaleda no pudo presentar las garantías que se le exigían ya que tiene una parte importante de sus activos pignorada o hipotecada. Así, Nozar se suma a la lista de grandes firmas del sector que se han declarado insolventes desde que estalló la «burbuja inmobiliaria», caso de Astroc, Llanera, Martinsa-Fadesa, Hábitat, Tremón, Aifos, Constructora Pedralbes, Obrum, DHO, Begar y otros.
Nozar tenía de plazo hasta ayer para lograr que la banca se comprometiera a refinanciar los 700 millones de euros, así como a aportar otros 70 millones adicionales para el capital circulante de la inmobiliaria.
Entre las entidades acreedoras figura la Caja asturiana, Cajastur, que, en las negociaciones con Nozar, mantuvo durante los últimos días una posición proclive al pacto pero al mismo tiempo muy exigente en la demanda de garantías rigurosas, según fuentes conocedoras de la negociación.
Las entidades financieras que negociaron con Nozar la refinanciación de su deuda exigían que la inmobiliaria aportase garantías adicionales para lograr a cambio el apoyo a su plan de viabilidad, lo que le hubiese evitado declararse en concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos).
Según informaron fuentes financieras, la compañía había conseguido 55 de los 70 millones de euros que necesitaba, pero, a pesar de que se había alcanzado un «preacuerdo» para apoyar su plan de refinanciación, la banca no ha podido firmarlo al no poder aportar Nozar las «garantías necesarias», es decir, avales y activos, como terrenos y promociones.
Además, según las mismas fuentes, la mayor parte de la deuda son débitos de Nozar con Hacienda y con un número elevado de acreedores que no son bancos, lo que, junto a la petición de que la refinanciación tuviese una quita de hasta el 50 por ciento, impidió la operación.
Aunque esta semana parecía que las negociaciones estaban ultimándose y que se estaba a punto de llegar a un acuerdo para firmar el plan y prestar 70 millones -que en gran parte acabarían destinándose a los intereses de la refinanciación de la deuda-, la exigencia de avales que respaldasen la operación frenó su culminación.
Muchos de los activos que podría esgrimir Nozar como avales están pignorados o hipotecados en otras operaciones, por lo que no han servido para respaldar la refinanciación. Esta debilidad fue el argumento utilizado por las entidades más reticentes al plan para forzar el concurso.
Nozar ha tenido cuatro meses para sacar adelante un plan de viabilidad, después de que el pasado 12 de mayo comunicara al Juzgado de lo mercantil número 2 de Madrid su intención de presentar una propuesta anticipada de convenio.
Una treintena de bancos y cajas, y empresarios del sector inmobiliario, como Luis Portilllo y Enrique Bañuelos, y la Hacienda pública, figuran en la lista de acreedores de Nozar.
La mayor parte del pasivo lo soporta Royal Bank of Scotland (100 millones de euros). El resto son Pastor, JP Morgan, Banesto, BBVA, Popular, Sabadell, Barclays, Eurohypo, Natixis, Espírito Santo, y diversas cajas de ahorros (Madrid, Duero, Galicia, Unicaja, Ibercaja, Cajastur, la Caixa, Sur, Vital Kutxa, Kutxa, Caixa Sabadell, Banco Caixa Geral, Cajamar, Segovia, BBK, España, Bancaja, Granada, Castilla-La Macha e Inmaculada).