Fráncfort
El fabricante canadiense de componentes para automóviles Magna confirmó ayer que suprimirá 10.500 puestos de trabajo en Opel, sobre una plantilla total de más de 50.000 empleados. De ellos, 7.500 están en la planta zaragozana de Figueruelas y según los sindicatos, unos 1.700 empleos desaparecerán en las instalaciones españolas.
La Comisión Europea anunció ayer que investigará si Alemania ha condicionado un paquete de ayudas públicas para la reestructuración de Opel a que el comprador del fabricante de coches sea la empresa canadiense Magna en detrimento del otro postor, el fondo de inversión belga RHJI. Y es que el Gobierno alemán avisó desde el primer momento que sólo apoyaría la venta a Magna.
El consorcio formado por Magna y el banco ruso Sberbank comprará el 55 por ciento de las operaciones europeas de General Motors, formadas por las marcas Opel y Vauxhall, mientras que la multinacional estadounidense mantendrá un 35 por ciento y los empleados ostentarán el 10 por ciento restante.
El consejero delegado de Magna, Siegfried Wolf, avanzó que el consorcio ruso-canadiense espera cerrar la operación en el plazo de una o dos semanas, al tiempo que confirmó los planes de reducción de plantilla. Wolf, que precisó que la única planta que puede cerrar es la de Amberes (Bélgica), añadió que Magna y su socio ruso se han comprometido a invertir más de 1.000 millones de euros anuales en Opel.