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Los riesgos que entraña una regasificadora han sido invocados a menudo por los colectivos ciudadanos contrarios a este tipo de infraestructuras. Así lo ha hecho la plataforma asturiana «Regasificadora Non». Los dos grandes depósitos de la planta gijonesa tendrán capacidad para 150.000 metros cúbicos de gas natural licuado cada uno y estarán formados por un doble tanque: una parte interior de acero inoxidable y otra exterior de hormigón y acero.
El resto del complejo se completará con el muelle de atraque para los barcos y con los equipos de regasificación, la tecnología que se utilizará para que el gas natural licuado pase a estado gaseoso y sea inyectado en la red de gasoductos. El combustible que verterá en la red la planta de El Musel alimentará las nuevas centrales de gas de Asturias -están previstos hasta 11 grupos de ciclo combinado- y reforzará el suministro al conjunto del sistema nacional.
Las dimensiones de los tanques y la capacidad de regasificación (800.000 metros cúbicos por hora) convierten a la de El Musel en una instalación análoga a la que ya existe en Bilbao y superior en dimensiones a la de El Ferrol. El complejo vasco será ampliado próximamente, pero las posibilidades de que ocurra otro tanto en Galicia son más limitadas. La inclusión de la regasificadora asturiana en la planificación energética nacional, decidida por el primer Gobierno de Zapatero en 2006, enfrió las expectativas de una ampliación de la regasificadora ferrolana.
En Asturias, Enagás ya prevé la posibilidad de incrementar sus futuras instalaciones de El Musel. Antonio Llardén, primer directivo de la compañía, subrayó que, «si la demanda (de gas natural) lo justifica», Enagás abordará en el futuro la instalación de uno o dos tanques más de almacenamiento y un aumento de capacidad de regasificación de un 50 por ciento (hasta alcanzar los 1.200.000 metros cúbicos por hora). De llevarse a cabo esta ampliación, con un coste próximo a los 200 millones, el conjunto de las inversiones de Enagás vinculadas a la regasificadora asturiana (incluido el trazado completo del gasoducto astur-cántabro Llanera-Treto) podrían rondar los 750 millones, según una cuenta que también expuso Llardén.
Junto a Duro Felguera, otra empresa con presencia en Asturias, Flúor Daniel, participa ya en los trabajos de ingeniería de la regasificadora. Flúor es una multinacional estadounidense que tiene en el Principado la base de operaciones de su filial española. Y está por concretarse la implicación de la eléctrica regional HC Energía y de su accionista hegemónico, la lusa Energías de Portugal (EDP). El grupo EDP-HC aspira a tener una participación del 30% en la regasificadora y mantiene conversaciones con Enagás desde hace tres años. Según trascendió ayer, el asunto no está cerrado y aún se estudia la fórmula para la entrada de HC, que aspira, asimismo, en pugna con Endesa, a hacer una central de ciclo combinado en el puerto de El Musel. Este pulso, confirmó ayer Areces, lo decidirá la Autoridad Portuaria en un mes.