Oviedo, Javier CUARTAS
El empresario José Luis García Martínez, fundador y presidente de la empresa de propiedad familiar Cafés Toscaf, de Pravia, sexto fabricante español y tercero de capital nacional, falleció ayer en su domicilio de Pravia a los 88 años. García Martínez, un empresario hecho a sí mismo y que puso en pie a partir de 1954 una de las grandes marcas cafeteras asturianas, permaneció siempre vinculado a la compañía que impulsó, y cuya dirección cedió hace algunos años a su hijo José Luis.
El empresario fallecido, con algunos ancestros vinculados -como fue común entre los torrefactores- a la emigración a América, se inició en el mundo de la empresa en la inmediata posguerra como socio en un negocio de elaboración de quesos en Pravia. Tras aquella primera incursión optó por el negocio del café, con un modesto tostadero y despacho de venta al público en la calle Ramón G. Valle, en la villa praviana, y al frente del cual el matrimonio tuvo que superar las extraordinarias dificultades de la época, tanto de demanda (con un ínfimo poder adquisitivo, que no recuperó en España los estándares previos a la guerra hasta los años 50) como de oferta, por la escasez de materia prima a causa de las rígidas limitaciones impuestas a las importaciones por el primer franquismo, que no renunció a sus pretensiones autárquicas hasta 1959,
En 1954, con 33 años, fundó la sociedad anónima Toscaf (acrónimo de Tostadero de Café) e inició un proceso de ampliación gradual de las vetustas instalaciones. Toscaf arranca en una fecha crucial: dos años después de que se decretara el fin del racionamiento de víveres y alimentos básicos, y el mismo año en que desaparecieron las cartillas de racionamiento en España.
Pravia, con Toscaf; Grado, con Café Areces; Salas, con El Globo, y Tineo, con El Gallego (Cafento), acabaron por constituir, en el ecuador del siglo XX, el gran eje de la industria cafetera asturiana.
En 1962, cuando la economía española comienza abrirse al consumismo, la compañía se dota de una pequeña planta e inicia la apertura de mercados en el ámbito regional. Al cabo de una década, en 1972, Toscaf cobra notoriedad en la industria torrefactora nacional entre los fabricantes de capital español, y emprende de forma gradual su expansión comercial con delegaciones en Oviedo, Mieres, Santander, León, Villablino y La Coruña. Pero su gran expansión arranca en 1980-1981, con el traslado de la producción a una factoría de nueva planta en Peñaullán (Pravia) y, amén de sus enseñas propias (Toscaf, Cacique y Boku), inicia la elaboración de marca blanca para cadenas de distribución (Dia, Carrefour y Alimerka).
Apasionado de la pesca de salmón y volcado en la empresa que creó y desarrolló, García Martínez fue también vicepresidente de la empresa cafetera palentina Seda Soluble, de la que fue accionista.
Casado con María Jesús Menéndez Martínez, que le apoyó en la aventura empresarial como vicepresidenta de la sociedad, el matrimonio tiene cuatro hijos: Celestino, José Luis, Mari Paz y Juan Ignacio.
El empresario también promovió las sociedades comerciales Distribución Logística Especializada (Dile) y Praviana de Café.