Las controvertidas sociedades de inversión de capital variable (SICAV), habitualmente utilizadas por los grandes patrimonios por su benigno trato fiscal, no sufrirán modificaciones. Las SICAV, que suman 400.000 partícipes, tributan al 1%, mientras que los fondos de inversión, que en España tienen 5,5 millones de partícipes, muchos de ellos pequeños ahorradores, tributan al 0% mientras no se afloren plusvalías por desinversión. En ambos casos, sus titulares tributaban hasta ahora el 18% por las ganancias en el momento de la diversión y luego en el IRPF según la escala de sus ingresos. Con la reforma aprobada ayer, quienes obtengan más de 6.000 euros de ganancia de una SICAV u otro instrumento financiero tributarán al 21%, tres puntos más. «Las SICAV tienen la misma fiscalidad que el resto de sociedades de inversión colectiva, y si la modificamos, también perjudicaríamos a los 5,5 millones de partícipes de fondos de inversión», explicó la vicepresidenta segunda.
La inversión productiva (infraestructuras, innovación, I+D+i, etcétera) decrece en las partidas presupuestarias que llegarán al Congreso de los Diputados, pero la ministra Salgado aclaró ayer que el cómputo global de inversión para hacer más competitiva la economía española aumentará porque buena parte de los recursos que se destinarán a ese fin se inyectarán en la economía no desde las cuentas públicas, sino de los órganos paralelos, oficiales o semioficiales, que no consolidan en el Presupuesto General del Estado. La Ministra también retó a la oposición a que diga de dónde más se puede recortar gasto, dado que el 51,6% de éste tiene fines sociales; el 21% son transferencias a otras administraciones; el 6,3%, inversión productiva; el 6,6%, pago del servicio de la deuda; el 6,2%, servicios públicos básicos (Defensa, Justicia y Seguridad) y para el resto de fines sólo queda, dijo, el 8%.