Pittsburgh (EE UU), Agencias
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, calificó de «duras» las regulaciones financieras que han adoptado los países del G-20 para impedir que una crisis como la actual pueda volver a repetirse. «Los que abusen del sistema tendrán que asumir la responsabilidad», señaló Obama al final de la cumbre de dos días en Pittsburgh. Señaló que el acuerdo alcanzado el viernes entre los jefes de Estado y Gobierno del Grupo de los Veinte (G-20) permitirá que haya una «mayor transparencia» en el mercado de derivados, así como reforzar las exigencias de reservas de capital y vincular la compensación de los banqueros «al desempeño a largo plazo» de las instituciones financieras. Insistió, además, en que la cumbre ha preparado el terreno para una «prosperidad a largo plazo».
Apuntó que la salud de la economía mundial era muy grave hace sólo seis meses y destacó que las «enérgicas y coordinadas» medidas del G-20 evitaron la destrucción de más empleo.
Reconoció, de todos modos, que todavía queda mucho trabajo por hacer en los meses venideros y que será necesario seguir implementando medidas enérgicas para impulsar un «crecimiento equilibrado y sostenido». Obama afirmó que tanto Estados Unidos como sus socios del G-20 mantendrán los paquetes de estímulo que pusieron en marcha para reactivar la economía. «Continuaremos nuestros esfuerzos de estímulo hasta que la recuperación sea sólida», aseguró.
Anunció también que el G-20 ha decidido la eliminación progresiva a las subvenciones a los combustibles fósiles, que, dijo, reciben cientos de miles de millones de dólares de ayuda.
El jefe de la Casa Blanca celebró igualmente la decisión del G-20 de aumentar el poder de voto de los países en desarrollo en organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La cumbre de Pittsburgh será recordada como el momento de consolidación del G-20 en la escena mundial y de transformación del FMI en una especie de brazo operativo que lleve a cabo el trabajo duro de aplicar las decisiones. En menos de un año, el Grupo ha pasado de ser un órgano ministerial casi desconocido a cuyas reuniones a menudo ni siquiera iban los ministros a desplazar al G-8 como el comité directivo de la economía del mundo. En la cola de su trayectoria meteórica ha arrastrado también al FMI, cuya legitimidad y papel en el mundo estaban en duda antes de la crisis. «Una de las fallas del G-8 fue que no había una institución para hacer el trabajo de seguimiento», dijo el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, tras la cumbre de Pittsburgh.
A insistencia de Estados Unidos, el Grupo se comprometió a tomar medidas para reducir los desequilibrios mundiales que contribuyeron a la crisis. Estableció un sistema de «vigilancia mutua» para garantizar que los países efectivamente toman medidas que lleven a ese fin en el cual el FMI actuará como una especie de árbitro.
El G-20, árbitro
El G-20 sustituye al G-8 como árbitro y foro de control de la economía mundial.
Los estímulos fiscales
Se mantienen las medidas públicas de estímulo fiscal y monetario mientras no se consolide la recuperación económica y la creación de empleo.
Las primas de los banqueros
Regular las primas que perciben los banqueros y altos ejecutivos.
El papel del FMI
Se refuerza para dar más peso a los países emergentes.