Oviedo
La supresión en 2010 de la deducción de los 400 euros que el Gobierno aplicó en 2008 y 2009 a los contribuyentes del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) supondrá de facto, cuando el 1 de enero entre en vigor la medida, un recorte salarial por ese mismo importe anual para quienes se hayan beneficiado este año y el pasado de esa ventaja fiscal. Como consecuencia de ello, los ciudadanos que ahora perderán esa deducción sufrirán una rebaja de su salario por importe de 33,3 euros al mes.
Aunque la reforma fiscal que acaba de aprobar el Gobierno ha de ser negociada aún en el Parlamento y puede sufrir modificaciones, va a ser difícil que el Ejecutivo renuncie a la supresión de la deducción de 400 euros porque su eliminación es una demanda que vienen exigiendo el PP y otros grupos de la oposición, que la tacharon de «populista» e ineficaz, aunque en realidad ha actuado en los dos años en que ha estado vigente como una rebaja de impuestos, que es lo que demandan muchos críticos de la reforma tributaria aprobada anteayer. La supresión de los 400 euros también la han solicitado muchos economistas y la misma patronal CEOE.
La subida salarial de 400 euros anuales que supondrá la supresión de esta deducción fiscal la sufrirán 10,5 millones de quienes tributan el IRPF, pero no los algo más de 7,7 millones restantes de sujetos fiscales que pagan este impuesto pero nunca tuvieron dicha deducción porque contribuyen por debajo de esa cifra.