Madrid, Agencias
Los Presupuestos del Gobierno para 2010 añadieron ayer más leña al permanente enfrentamiento entre el presidente José Luis Rodríguez Zapatero y el líder del PP, Mariano Rajoy, por la política económica. Durante la sesión de control al Gobierno, Zapatero defendió que sus cuentas para 2010 son las «adecuadas» para combatir la crisis, caminar hacia una economía más productiva, garantizar la cohesión social y hacer un esfuerzo por volver, en un tiempo razonable, a la senda del equilibrio presupuestario. Rajoy tachó los Presupuestos de «increíbles» y «antisociales», de «catástrofe» que va a conducir a España a más paro y más recesión.
El presidente del PP acusó a Zapatero de haber fallado en «todas las previsiones» contenidas en los Presupuestos de 2009. El Presidente rechazó tales críticas y recordó al líder popular que el año pasado todo el mundo atravesó una recesión sin precedentes en los últimos sesenta años, que obligó a todos los gobiernos a poner en marcha impulsos fiscales y acuerdos de gasto extraordinarios.
«Esa es la obligación del Gobierno en circunstancias cambiantes», recordó Zapatero a Rajoy, quien consideró las cuentas del año pasado la «mayor chapuza de la historia presupuestaria» y preguntó al Gobierno si, con estos antecedentes, cree que podrá convencer a los ciudadanos de que los nuevos Presupuestos no son «papel mojado».
Zapatero respondió al líder del PP que el Gobierno hoy está cumpliendo el objetivo de apostar por el gasto social para conseguir más cohesión social, impulsar todo el gasto productivo posible y poner en marcha todos los esfuerzos para recuperar la estabilidad en las cuentas públicas y no hipotecarlas en el futuro.
En Francia, el Gobierno ha optado por no incrementar el año próximo la presión fiscal, aunque sí el déficit y la deuda pública para sostener las políticas anticrisis. Son algunas de las directrices del proyecto de Presupuestos para 2010 presentado ayer en el Consejo de Ministros, que prevé que el déficit público, que se ha disparado hasta el 8,2% del PIB este año, siga subiendo hasta el 8,5% el próximo.
Para cumplir el lema del presidente Nicolas Sarkozy de que no lo eligieron para aumentar los impuestos, Francia va a reducir una tasa profesional que permitirá que las empresas dejen de pagar unos 5.600 millones de euros. Se incluirá, en cambio, un nuevo impuesto ecológico o «ecotasa» que gravará los productos por las emisiones contaminantes, lo que se traducirá, por ejemplo, en una subida de la gasolina. Sarkozy se ha comprometido a compensar este impuesto, que generará el primer año unos 2.000 millones de euros, con un «cheque verde» que se entregará a cada contribuyente. El Ejecutivo galo también prevé reducir el número de funcionarios en 33.000, la mitad en educación.