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-Quizá porque en Alemania las empresas se dedican a actividades de mayor valor añadido?
-Claro que sí, pero es la Administración la que pone el marco. ¿Qué quiere decir esa pregunta, que los empresarios somos los culpables de la crisis? Ésa es la tesis del Gobierno de Zapatero, viendo la deriva que lleva: utilizar a los empresarios como chivos expiatorios. Hay múltiples propuestas que hemos hecho y que son coincidentes con las del FMI, la OCDE y el Banco de España, quienes saben de estas cosas. Se ha propuesto mejorar el mercado de trabajo, un pacto por la educación, simplificar la burocracia, fomentar la innovación y la internacionalización... Pero se ha buscado simplificar nuestras peticiones y señalar que el diálogo social se rompió porque los empresarios reclamamos el despido barato y la rebaja de las cotizaciones sociales. Eso es lo que ha hecho fortuna, pero ruego que se lean nuestros documentos. Allí se habla de reforma del mercado de trabajo, nunca del despido libre y tampoco de rebajas del 5 por ciento.
-Ustedes plantean crear un nuevo contrato en el que el coste del despido improcedente pase de 45 a 20 días por año trabajado. Eso es abaratar.
-Planteamos un contrato fijo para los señores que están en el paro, porque si no la gente no contrata. Eso no merece atención para los sindicatos, que piden subsidios, cuando lo que hace falta es que la gente pueda trabajar. Aquí se ha ocupado todo el mundo de la protección, pero no de dar empleo a quienes no lo tienen. Y nadie ha hablado de tocar las condiciones de contrato de la gente que ya está trabajando. Lo que exponemos es otra cosa: plantearle a un señor al que ahora se le hace un contrato temporal que en lugar de eso se le hace fijo y con un contrato que incluye 20 días de indemnización por año trabajado en caso de despido.
-¿Qué garantía hay de que ese contrato reanimaría verdaderamente la oferta de trabajo?
-Mientras sigan las condiciones actuales, no se va a contratar. Esto no es la purga de Benito, pero la realidad es la que es: con las condiciones que hay ahora, tenemos el paro que tenemos. Insistimos en que somos los mejores, pero vamos a tener el 20% de desempleo. ¿La referencia de otros países no vale para nada? Y luego está el caso de la innovación. El Gobierno decía que es una prioridad y rebaja el gasto en I+D+i.
-Quizá corresponda a las empresas tirar del carro de la inversión en innovación, como dice el viceconsejero Herminio Sastre?
-¿Con qué? En Asturias las empresas más importantes invierten en innovación, pero en las estadísticas no se computa. Y hay también pymes que lo hacen. En España fabricamos productos de bajo valor añadido y es lo que tenemos que cambiar. Para eso sirven reformas como las que pedimos.
-¿Por qué se rompió el diálogo social? El secretario de la Federación Socialista Asturiana (FSA), Javier Fernández, ha escrito que ocurrió porque lo que planteaban ustedes era tanto como llevar a la quiebra el Estado de bienestar.
-Mentiras y falacias que han hecho fortuna. Otros hablan de oídas, pero sé de primera mano lo que ocurrió con el diálogo social en julio. Se nos presentó un documento que no decía nada y la CEOE no lo podía firmar porque hubiéramos sido corresponsables de no hacer nada. Le podía servir al Gobierno para marcharse de vacaciones «tranquilín», pero eso es engañarse. A partir de ahí se nos preguntó cuáles eran nuestras propuestas, se compendiaron las que habíamos presentado y en ellas no figura en ningún caso reducir las cotizaciones el 5 por ciento ni el despido libre. La CEOE no se levantó del diálogo social, lo rompió el Gobierno. Cuando asume las tareas de gobierno, un responsable político debe ser exquisitamente neutral, y esta negociación nació viciada por una negociación a tres que era una negociación de dos contra uno. Se alineó directamente con los sindicatos. Luego vinieron las descalificaciones contra los empresarios. No es bueno que vayamos por los derroteros del enfrentamiento social y quien tiene más responsabilidad es el Gobierno. ¿Adónde vamos con los insultos, con eso de «empresarios de cartón piedra», de los «poderosos»?. Es lenguaje de principios del siglo XX que no lleva a nada bueno.
-Los sindicatos se manifiestan el día 7 de octubre contra el bloqueo de los convenios colectivos. También con el apoyo de la FSA.
-Se ha escenificado la connivencia entre los sindicatos, el Gobierno central y el partido que lo sustenta. Es un ejemplo de la estrategia para demonizar a los empresarios, un error. Porque, además, este año no se firmaron menos convenios que en 2008. ¿Cuál es el móvil? ¿Buscar un subterfugio para señalar los empresarios como culpables de la crisis?
-UGT y CC OO lo acusan de doble lenguaje: pacta usted en Asturias, pero participa de la confrontación de la CEOE con el Gobierno y los sindicatos en Madrid.
-En Asturias se han hecho bien las cosas en el diálogo social y todos somos responsables de ello. Y yo soy el mismo aquí que allí. ¿No será que son los sindicatos o el Gobierno de arriba los que no actúan con los mismos criterios que los de Asturias? Aquí llegamos a acuerdos, se materializan en los Presupuestos, y allí no. Y en el Gobierno regional no se descalifica al empresario. Todo lo contrario, se le respeta. No veo por aquí ninguna manifestación de Areces ni de sus consejeros en la que arremeta contra los empresarios con descalificaciones como se está haciendo a nivel nacional en una campaña teledirigida.
-Pero el PSOE asturiano sí acusa a la FADE de ser cómplice de una patronal española orillada hacia el PP.
-Es una consigna nacional de los socialistas; yo las he llevado de todos los sitios: que se dejen de batallitas y que gobiernen.
-¿Qué espera de los Presupuestos regionales para 2010?
-Hay dos cuestiones que se han dicho y que me gustan: que se apostará por la inversión productiva y por la austeridad. A mí esa música me suena bien.
-¿Peligran las nuevas infraestructuras asturianas con las cuentas de Zapatero?
-Ha de haber el dinero necesario para cumplir los plazos, para que Asturias tenga la Autovía del Cantábrico y el AVE en tiempo y forma.
-Hay muchos millones de los fondos mineros sin gastar.
-Es una pena. No deberíamos desperdiciar ni un duro, y más en estos tiempos. Todo lo que esté comprometido que se exija y se investigue.
-El hasta hace unos días «número dos» del BBVA, José Antonio Goirigolzarri, se ha prejubilado con 3 millones de euros de pensión. ¿Le escandaliza?
-Es un asunto que les ha venido muy bien al Gobierno y a los sindicatos para marear la perdiz. Me parece igual de bien, por ejemplo, que las retribuciones de los grandes deportistas, de las que se habla menos. El tema pertenece al ámbito de los dineros privados, a las responsabilidades de los consejos de administración y a las cuentas de resultados de las empresas. Estos días salió otra noticia de cuánto iba a ganar un deportista asturiano (el piloto Fernando Alonso, fichado por Ferrari). ¿Quien aporta más realmente a la sociedad? No sé.
-¿Piensa usted en jubilarse?
-No tengo tiempo para pensar en la jubilación.