Oviedo, José Luis SALINAS
Hace un año que el italiano Lucca Beltramelli se licenció en Ciencias Económicas. En cuanto acabó la carrera comenzó a trabajar en una asesoría jurídica que regenta su familia en Bolonia. Pero la idea de Beltramelli es diversificar el negocio de su familia. Para conseguir ganar experiencia, el italiano decidió viajar a Asturias para ver cómo trabajan las empresas de la región. «Vi el anuncio en un periódico económico italiano y decidí venir», explica Beltramelli, uno de los participantes en un programa de intercambio que ha puesto en marcha la Cámara de Oviedo similar al «Erasmus» de la Universidad. La iniciativa, según explican en el ente cameral, pretende por un lado ayudar a los nuevos emprendedores asturianos a que conozcan en otras regiones negocios similares a los que ellos quieren poner en marcha en Asturias, y por el otro que empresarios de Europa puedan venir al Principado para ver cómo funcionan las firmas asturianas.
Una experiencia similar a la de Beltramelli la vivió durante este verano Amelia San José, una joven emprendedora asturiana que pretende poner ahora en marcha una academia de idiomas para extranjeros en la región. San José pasó cinco semanas en la localidad de la costa azul francesa de Antibes aprendiendo cómo funciona un negocio similar al que ella quiere montar en Asturias. El saldo de su visita, según explica, fue «una mejora de su actual nivel de francés y sus conocimientos de cómo se debe dirigir una empresa». Amelia San José ya piensa en repetir la experiencia y en la próxima Semana Santa tiene previsto volver a Francia para seguir aprendiendo ya que la emprendedora tiene una espina clavada de su primera visita. «Me hubiera gustado saber cómo las empresas captan clientes, que me parece una de las partes más difíciles de cualquier negocio», señala la asturiana.
¿Qué diferencias hay entre la gestión de una empresa española con las del resto de Europa? San José asegura que «en el caso europeo hay mucha interacción entre los directivos y los empleados, hay una reunión entre todos al menos una vez a la semana para planificar la tarea». El italiano asegura que una de las cosas que más le ha llamado la atención es la diversidad de las compañías asturianas. «La empresa de mi familia tan sólo da servicios de asesoría para unos determinados temas, en cambio aquí este tipo de compañías cubren todas las necesidades de sus clientes, desde los análisis financieros hasta las estrategias empresariales», apunta Beltramelli.
Ignacio Iglesias, director de Servicios a Empresas de la Cámara de Comercio de Oviedo, califica el programa que se puso en marcha a principios de este año como «todo éxito». Para este año, al ser una experiencia piloto, tan sólo había disponibles siete plazas para emprendedores asturianos que quisieran viajar al extranjero, y otras tantas para empresarios interesados en venir a la región. « Pero al final el número de solicitudes que recibimos fue muy elevado», reconoce. «El objetivo es que los empresarios consigan enriquecer su plan de negocios y al mismo tiempo hacer nuevos contactos que luego puedan fructificar en futuros negocios».
Amelia San José valora muy positivamente su experiencia en Antibes, aunque reconoce que montar una academia de idiomas para extranjeros en Asturias es algo complicado. «Tenemos el handicap de que estamos en un sitio pequeño en el que es difícil organizar este tipo de cursos». Lucca Beltramelli espera estar en Asturias durante los próximos tres meses: «Mi objetivo es mejorar mis conocimientos de marketing, así como el manejo de departamentos como el de recursos humanos»