Madrid, L. GANCEDO
La crisis está comprometiendo las inversiones de las empresas eléctricas en nuevas centrales de gas en toda España, Asturias incluida, según dio a entender ayer el presidente de la patronal del kilovatio (Unesa), Pedro Rivero. La caída de la demanda de electricidad y las incertidumbres sobre su recuperación a corto plazo han alterando los planes inversores de las compañías, reconoció. La instalación de ciclos combinados es, junto a la regasificadora de El Musel, uno de los grandes ejes del multimillonario plan de obras energéticas que, con el respaldo político del Principado, está en marcha en Asturias.
Durante unas jornadas organizadas por Unesa para analizar los retos que tiene por delante el mercado ibérico de la electricidad, Pedro Rivero comentó, refiriéndose, en general, a las inversiones de las empresas en nuevas centrales de generación con gas: «Lo mismo que no darle a Madrid la Olimpiada va a hacer que se retrase varios años el estadio de "La Peineta" u otros equipamientos deportivos de la capital, la situación del sector energético hace que se estén reconsiderando proyectos de centrales». No obstante matizó: «Los proyectos tienen momentos de no retorno; si están a punto o les falta un tercio para terminarse, no tiene sentido parar la obra, pero si está empezando lo lógico ahora es trabajar a menos ritmo y acabar las centrales más tarde». Los retrasos, aseguró, pueden llegar hasta los cinco años.
Rivero no habló de manera específica de los proyectos en Asturias, una de las regiones con más proyectos de ciclos combinados en cartera, pero su diagnóstico concuerda con lo que, según otras fuentes del sector, ya ocurre con algunos proyectos. La región tiene en construcción una central de HC en Soto de Ribera (400 megavatios), una obra que, según la compañía, se desarrolla «en los ritmos previstos». En cambio, los otros dos proyectos que están más avanzados han sufrido modificaciones en sus calendarios. La irlandesa ESB tiene completa la tramitación de una gran central para Corvera (800 megavatios), pero ha retrasado el inicio de las obras hasta finales del próximo año. Y Endesa ha levantado el pie del acelerador con el ciclo combinado de Mieres (400 megavatios en La Pereda).
La instalación de ciclos combinados debería mover en la región en los próximos años inversiones por valor de 2.000 millones de euros, según las cuentas que maneja el Principado, patrocinador político de las iniciativas para modernizar el sector energético regional. Las centrales de gas están llamadas a ser los principales clientes de la regasificadora de El Musel. A pesar de las incertidumbres sobre los ciclos combinados, la patronal eléctrica defiende el proyecto de la regasificadora por cuanto supone de refuerzo para que España diversifique y garantice su abastecimiento de gas natural.
Las dificultades para los proyectos de centrales de gas no son únicamente las asociadas a la crisis económica. Según expusieron ayer en Madrid representantes de empresas del sector, el fortísimo crecimiento del sector eólico pueden llegar a minar la viabilidad económica de los ciclos combinados en la medida en que cuanto mayor sea la aportación de la energía del viento menor será el número de horas de funcionamiento de las centrales y, por tanto, sus ingresos. Dirigentes empresariales sugirieron la creación de un incentivo para los ciclos combinados, análogo al que ya está en discusión entre el Gobierno y las eléctricas para que las térmicas quemen la producción nacional de carbón.