Oviedo, Agencias
El dólar sigue perdiendo terreno frente al euro y al yen, después de que esta semana se conociera que las peticiones de ayuda por desempleo en Estados Unidos habían bajado más de lo previsto. El desplome del billete verde puede facilitar la salida de la crisis del país americano, que conseguiría abaratar de esta forma el precio de sus exportaciones. Esta situación, además, podría complicar al resto de las economías, y en especial a las más exportadoras. Un euro se cambiaba ayer a 1,478 dólares.
La dificultad para vender en el extranjero es la principal razón que hay tras la oleada de intervenciones de los bancos centrales de Corea del Sur, Malasia, Tailandia, Filipinas y Hong Kong, que a lo largo de esta semana han comprado dólares -o activos denominados en dólares- para impedir una mayor devaluación de la divisa estadounidense, muy peligrosa en países que hacen del sector exterior el motor de sus economías.
De hecho, los bancos centrales del sudeste asiático intervinieron fuertemente este jueves en los mercados de divisas en un intento de frenar la caída del dólar frente a sus propias divisas, ante el temor de que sus exportaciones pierdan competitividad en relación con las de China.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, lanzó esta semana una advertencia sobre la fortaleza del euro y explicó que las autoridades a ambos lados del Atlántico «cooperarían como lo consideren apropiado». Según Marco Annunziata, economista jefe de Unicredit, Trichet dio a entender que «la eurozona y Estados Unidos están unidos en su deseo de limitar el crecimiento del euro frente al dólar».