POL ANTRÀS
Economista, premio «Fundación Banco Herrero»
Oviedo,
Marián MARTÍNEZ
-¿Cómo se vivió el estallido de la crisis en Estados Unidos?
-Fue como el fin de un maravilloso sueño. Estábamos en una etapa de bonanza que se parecía más a una nueva era. El impacto fue más que por lo visible, por lo que supuso de que se había acabado esa era en la que la economía parecía indestructible. Para los norteamericanos fue más impactante el hecho en sí que el que se viera o no venir.
-¿Cómo se pudieron equivocar tantos expertos y tantos organismos oficiales y no advertir lo que se avecinaba?
-Es cierto que los economistas trabajan en base a información para hacer estimaciones. Había académicos que desde 2001 hablaban de una burbuja inmobiliaria, pero también había estimaciones muy optimistas. Siempre hay factores positivos y negativos y es difícil ver qué peso se les da a uno y otros. Pero los economistas no somos futurólogos, no tenemos una bola de cristal. Creo que muchas de las críticas que se nos hacen es por una concepción errónea del trabajo de los economistas, que no es el de prever el futuro.
-Ahora los mismos organismos internacionales hacen previsiones de cuándo va a acabar la crisis. ¿Son fiables?
-Un médico no sabe cuando uno se va a poner enfermo o no, pero cuando se está enfermo se acude a él para que le sane. En la economía pasa igual. Cuando hay crisis hay que intentar aliviarla y cuando hay un período de expansión hay que mantenerlo. A veces funciona y otras no. La economía en ese sentido está más relacionada con la medicina que con la futurología.
-El FMI dice que España saldrá la última de la crisis y que tardará cinco años en recuperarse. ¿Está de acuerdo?
-Como en toda estimación, hay que hacer descuentos. Si el FMI dice que España tardará cinco años en volver a su nivel de PBI de 2008 y acierta, será de milagro. Esa previsión sale de la información que ha recabado y han hecho sus estimaciones para calcular una media entre el mínimo y el máximo. Me parece una previsión pesimista, pero las estimaciones son eso, estimaciones, pero son serias, y seguro que son las más fiables. Otra cosa es que se acierte o no.
-¿El presidente de EE UU, Barack Obama, tiene mejor cartel ahora fuera de su país que dentro?
-Lo está pasando mal, sobre todo por el debate de la sanidad. Desde la perspectiva europea, en temas económicos es de centro derecha y el votante norteamericano quería más regulación de los mercados y el modelo republicano estaba agotado. Pero en EE UU hay un enorme recelo a la inmersión profunda del Gobierno en la economía, y en la crisis ya ha habido mucha intervención. Su planteamiento de la sanidad supone la entrada del sector público en un área privada y eso suscita muchos recelos.
-¿Qué posibilidades tienen las empresas españolas en EE UU?
-El mercado estadounidense es muy competitivo, pero hay muchos productos españoles. España está de moda allí... Yo ya he comido queso de Cabrales. Hay algunos datos básicos muy significativos. Con lo que han crecido China, India, y otros países emergentes, otros países han bajado su cuota de mercado, y España no. Luego no parece que la competitividad española haya desaparecido.
-Los empresarios plantean la baja productividad y los salarios como grandes problemas de la economía española.
-La productividad, en todos los países, debe mantenerse para competir. Eso no significa que para aumentar la productividad haya que bajar los sueldos, o que para ser más competitivos haya que tener salarios de China o de India. Para que haya productividad también tiene que haber maquinaria competitiva con la que trabajar, debe haber modernización de equipos junto con investigación y desarrollo y la formación de los trabajadores. La productividad y la competitividad se consigue combinando muchos factores. Quizá no se está midiendo bien la productividad, que es producción, pero también calidad.
-¿Los salarios no?
-No me parece que la cuestión sea si los salarios son elevados o no, sino si son demasiado rígidos o no, si deben variar o no con la productividad. Me explico. Ahora que se dispara el paro, ¿quiénes son los primeros en perder su empleo? Los que tienen los salarios más bajos, lo que conlleva que al hacer la media, sube, porque se hace con los más altos. Ése tipo de cuestiones también hay que tenerlas en cuenta.
-¿Qué le parecen los multimillonarios salarios, indemnizaciones y pensiones de los altos ejecutivos?
-No me escandaliza que gente de ese nivel, que tienen un enorme talento (el mundo de las finanzas es muy complejo) gane mucho dinero. Pero sí creo que hay que regular el «bonus». Me parece fantástico que cuando generan riqueza cobren mucho, pero también debe haber penalizaciones cuando ocurre lo contrario.
Pol Antràs (Barcelona, 1975) es el último premio «Fundación Banco Herrero» en reconocimiento a su aportación investigadora a la economía mundial.
Con sólo 35 años, este joven economista es Catedrático en la Universidad de Harvard y su nombre figura junto a los más prestigiosos del mundo económico por su aportación a la investigación del comercio internacional.
Antràs vive en EE UU desde 1999, pero echa de menos Barcelona, la comida española y el fútbol. La televisión es su gran aliada para seguir a su Barça.
«Me parece fantástico que el que genera riqueza gane mucho, pero también debe haber penalizaciones»