Berlín
Los partidos de la Unión y los liberales, que negocian la formación de una nueva coalición de gobierno para Alemania, han renunciado a realizar sustanciales rebajas fiscales, como habían prometido durante la campaña electoral, ante la precaria situación de las arcas del estado, señalaba ayer el rotativo «Handelsblatt», el periódico financiero más prestigioso de Alemania.
El diario económico comenta, además, que los negociadores de las tres formaciones estudian incluso la introducción de una tasa para los automovilistas por el uso de las autopistas para financiar la modernización de las carreteras.
«Handelsblatt» añade que la futura coalición de gobierno sólo dispone para sus planes de rebajas fiscales y el incremento de las inversiones de futuro de un presupuesto entre 20.000 y 30.000 millones de euros, lo que obliga a los liberales a renunciar a su modelo de tributación para el IRPF en tres etapas, cuyo coste superaría ya los 35.000 millones. Pese a todo, los liberales y su líder, Guido Westerwelle, necesitan presentar algún éxito tributario si no quieren incumplir sus promesas.