Oviedo / Bilbao, Agencias
El Gobierno vasco, que preside el socialista Patxi López, ve con recelo la posibilidad de que las cajas de ahorros de esa comunidad entren en operaciones de fusión con entidades de otras regiones, según dio a entender ayer el consejero de Economía del Ejecutivo de Vitoria, Carlos Aguirre. Sus manifestaciones se producen cuando la vizcaína BBK estudia, junto a la asturiana Cajastur y la aragonesa Ibercaja, optar a una operación sobre Caja Castilla La Mancha, intervenida por el Banco de España.
Aguirre consideró ayer que las cajas vascas, al ser pequeñas y a pesar de ser «extraordinariamente rentables», tendrían «serias dificultades» para entrar en otras de comunidades distintas y lograr el control. Como criterio general y sin referirse explícitamente a la caja castellano-manchega, Carlos Aguirre comentó: «Podría darse el caso de que una caja extraordinariamente rentable, como puede ser cualquiera de las tres vascas, entre en el intento de control de otra y acabe siendo controlada por la caja mala».
El Gobierno del lendakari López se muestra más partidario de retomar en el futuro la fallida fusión de las tres cajas vascas: BBK, Kutxa y Caja Vital.
El presidente de la BBK, Mario Fernández, ha confirmado estos días que, como Cajastur e Ibercaja, está estudiando pujar por Caja Castilla La Mancha. La entidad ya advirtió de que no participará en ninguna operación que ponga en riesgo su solvencia o el dominio de la entidad resultante por parte de la BBK.
La condición de caja intervenida de la caja castellano-manchega abre interrogantes acerca de si, en caso de fusión, sus entidades fundadoras y la administración autonómica, con sede en Toledo, tendrán derecho de representación en los órganos corporativos de la entidad resultante. Según la normativa, sí está garantizado ese derecho para ayuntamientos, impositores y trabajadores de Caja Castilla La Mancha. Una eventual fusión conlleva dar entrada a esos estamentos de la caja absorbida y, por tanto, reducir el peso de la región de origen de la caja que protagonice el proceso. Ese impacto podría ser más relevante en el caso de Cajastur al ser la asturiana de menor tamaño que la castellano-manchega. La BBK e Ibercaja tienen mayores dimensiones.