Singapur, J. E. M.
La compañía asturiana Olmar, miembro de un grupo gijonés que también integra a las firmas Cosermo, Vallina e Improcli, sopesa abrir una planta en Singapur para asaltar el mercado asiático desprendiéndose de los fuertes costes que acarrea el transporte de los productos: enormes autoclaves que destina a la industria aeronáutica. Olmar, que durante estos días ha contado con un expositor en la Jec Show Asia celebrada en Singapur, la feria de composites más importante del mundo junto a París, trabaja ya para Airbus y ha logrado contratos con los gobiernos de India y China para participar en proyectos aeroespaciales. En sus autoclaves se elaborarán algunas de las piezas de fibra de carbono que luego se utilizarán en la construcción de aeronaves.
Olmar tiene mucha esperanza en sus mercados. En el aeronáutico, el uso de la fibra de carbono se ha disparado. Si antes se elaboraba en este material el veinte por ciento de las piezas, ahora la proporción alcanza el ochenta por ciento. Además, en Asia está previsto que países como China desarrollen próximamente sus propias compañías aéreas con lo que las expectativas de negocio crecen. Sin embargo, para resultar competitivo será necesario producir en Asia, donde se espera que acabe desarrollándose la mitad de la fibra de carbono que se emplea en métodos productivos en el mundo. Por eso, la firma y el grupo, asentado en el polígono de Somonte, en Gijón, donde cuenta con 150 empleados, baraja la posibilidad de abrir una fábrica en Asia. Ignacio García, director general de Olmar, que ha acudido a la feria de Singapur acompañado por el número dos de la compañía, José Antonio Mori, explica que la empresa baraja hasta tres ubicaciones en India, China y Singapur. García señala también que lo más probable, de momento, es que el proyecto se instale en Singapur, donde la seguridad jurídica para las empresas occidentales es mayor.