Oviedo, José Luis SALINAS
Tímidamente, la demanda de acero comienza a recuperarse, y poco a poco la actividad en las plantas de Arcelor-Mittal, la primera empresa de la región por volumen de empleo y facturación, vuelve a registros de hace unos meses. La compañía reabrió en septiembre el horno alto de Gijón y en enero volverá a poner en funcionamiento dos baterías de coque de Avilés. Las otras dos que aún están paradas retomarán la producción en marzo del próximo año. Aun así, la empresa sostiene que «todavía es pronto para hablar de reactivar las inversiones en las plantas asturianas».
Una fuente de la multinacional asegura que «a corto plazo nuestro único objetivo es salir de la crisis lo menos dañados posible». La recuperación de la demanda, según sostiene el gigante siderúrgico que presidente el magnate indio Lakshmi Mittal, «aún se debe a una reducción del "estocaje" de nuestros clientes». La versión choca con la de los sindicatos, que aseguran que hay suficiente carga para poder reabrir las dos instalaciones que la empresa mantiene paralizadas en Asturias (una de las líneas de galvanizado y la de pintura, ambas en la planta de Avilés).
El aplazamiento del fuerte programa de inversiones que tenía previsto realizar la multinacional en la región y el anuncio de que en los próximos meses se reactivarían las de sus instalaciones de Brasil no han pillado por sorpresa a los sindicatos. «Ahora es cuando se está viendo la verdadera mentalidad de Mittal y cuáles son sus planes para la empresa», sostiene Iñaki Malda, responsable de UGT para las plantas asturianas de Arcelor. Desde la compañía se asegura, además, que «Arcelor quiere aprovechar el gran crecimiento de las economías emergentes como Brasil, la India o Rusia, tenemos que estar ahí porque la demanda de acero en estos lugares durante los próximos años será muy grande».
En Europa, sostienen, seguirá habiendo demanda, pero la recuperación tardará en llegar. Unesid, la patronal nacional del acero, da una de cal y otra de arena. Asegura que ya se ve un mejora del consumo mundial liderada por China y otros países asiáticos, aunque mantiene que sigue habiendo una debilidad de la demanda real y apunta que ésta no se recuperará hasta la segunda mitad del año 2010. Con un expediente de regulación en marcha en la empresa, los sindicatos aseguran que «las inversiones siguen siendo importantes para la empresa, pero ahora lo que realmente queremos es recuperar los niveles de empleo que teníamos en 2008».
La primera reacción de Lakshmi Mittal ante la crisis fue llevar a cabo un drástico recorte en todos los gastos de la compañía, desde la congelación de las inversiones hasta racionar el papel para la impresora, pasando por una drástica reducción de los viajes de empresa. «Ahora el objetivo es hacer el mismo trabajo que hacíamos antes pero ocasionando el menor coste para la empresa», sostiene un sindicalista. Otra de las medidas adoptadas por el magnate angloindio para afrontar la recesión y la caída de pedidos fue recortar empleo. Así, hace unos meses cerró un plan de bajas voluntarias en todo el mundo que en España, concretamente en Asturias, tuvo muy poca repercusión.
«Todos los esfuerzos que hagamos desde Asturias en ahorro de costes serán tantos a favor que nos apuntemos para cuando salgamos de la crisis», apuntan fuentes de la multinacional. La única inversión que planea realizar la dirección regional de la multinacional en las próximas semanas es la mejora medioambiental de sus baterías de coque de Avilés, con el objeto de reducir sus emisiones de CO2.
Gonzalo Urquijo, único español en la cúpula directiva de la multinacional, anunciaba hace unos meses, tras una presentación de resultados, que las inversiones para Asturias «no corren peligro, pero tendrán que esperar». Los sindicatos vienen reclamando insistentemente a la compañía que aproveche estos momentos de crisis y de bajón en la actividad para realizar estas inversiones que consideran claves para mantener la actividad de la compañía en la región más allá de 2025. Uno de los proyectos más ambiciosos dentro de este desembolso es la reconstrucción de uno de los hornos altos de Veriña (Gijón) para aumentar su producción en unas 600.000 toneladas. Era la actuación prevista más ambiciosa, y su coste rondaría los 300 millones de euros. Aguas abajo, la empresa invertiría 30 millones en ampliar el tren de carril, una de las instalaciones que mayor demanda están teniendo gracias a las obras del AVE, para aumentar su producción en 200.000 toneladas. En la misma cifra incrementará la capacidad del tren de chapa, para el que prevé destinar unos 27 millones de euros. Prepara también un ambicioso plan de mejora en sus dos acerías (Gijón y Avilés), cuyo desembolso aún no ha desvelado. La crisis ha provocado que Mittal dejara sus planes en el congelador.