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La familia asturiana Monje Tuñón acaba de realizar una operación análoga aunque de menor magnitud. Vendió, aún con el mercado al alza, su negocio de construcción y ahora se ha hecho con el dominio de Constructora Hispánica, una de las grandes compañías del sector, pero a un precio muy inferior al que hubiese tenido que desembolsar en época de bonanza.
La condición para aprovechar estas oportunidades es vislumbrarlas, ser valiente -toda inversión entraña riesgo, pero más en una recesión de la que nadie tiene seguridad plena de su fecha de salida- y disponer de recursos líquidos o activos fácilmente realizables o, en su caso, apoyo financiero para acometerlas.
Xstrata, dueña de Asturiana de Zinc, sopesó hacer opa sobre Anglo American para crear el tercer grupo minero del mundo. Xstrata desistió por la negativa de su rival, pero no renuncia a reintentarlo. La canadiense Orvana Minerals acaba de hacerse con los yacimientos de oro asturianos de El Valle y Carlés mediante una opa sobre Kinbauri aprovechando que la crisis ha abaratado estas operaciones en el parquet y que al tiempo está revalorizando el oro, por su condición de valor refugio, por lo que la recesión ha hecho factible lo que en circunstancias ordinarias sería imposible: comprar a menor precio un negocio cuando mayores beneficios puede deparar.
Cada grupo empresarial opta por estrategias diferentes para sortear los efectos perniciosos de la crisis. Unos ven oportunidades para crecer a precio razonable tomando posiciones o realizando adquisiciones. Alimerka anunció en abril que está dispuesta a comprar algún competidor para dar un salto de tamaño. Se trata de compensar con mayores volúmenes de venta el estrechamiento de márgenes que se está produciendo por la guerra de precios, y más cuando las ventas crecen porque buena parte del consumo se está desviando de la hostelería al hogar.
Otros aprovechan su fortaleza de marca, como Central Lechera Asturiana, para realizar una ofensiva de marketing, bajando precios y diversificando productos y formatos, para tratar de arañar cuota de mercado a rivales menos sólidos y plantar cara a la marca blanca. Duro Felguera acelera su internacionalización en Hispanoamérica, una de las áreas menos castigadas por la recesión. Lo mismo está haciendo GAM y otro tanto, SATEC en África.
Muchas empresas asturianas están invirtiendo en instalaciones, casi siempre porque ya lo tenían previsto, pero también porque, teniendo fortaleza para seguir adelante con los planes, han sabido percibir que las crisis son momentos cruciales para ganar ventaja sobre aquellos competidores más vulnerables. Cuando la competencia da señales de debilidad en un período de caída de la actividad, someterla a un esfuerzo adicional de modernización, reducción de costes, abaratamiento de precios o mejoras tecnológicas o de diseño para sostener el ritmo y pulso del más eficiente puede tener un efecto devastador para el contrincante menos sólido, y eso, de ocurrir, se traducirá en ganancia de cuota de mercado, volumen de negocio y beneficio para quien lanza el ataque desde una posición de mayor solvencia. Esto también ocurre entre regiones. El sector metalúrgico asturiano puede salir fortalecido -salvo que la crisis se prolongue en exceso- porque es más competitivo que el de otras comunidades autónomas, explicó en julio el profesor Joaquín Lorences.
Todas las crisis, aun las más devastadoras, tienen fin aunque no se conozcan de antemano ni el día ni la hora. Y, cuando eso ocurra, quienes se hayan fortalecido en los momentos más duros del ciclo económico serán más ricos que antes del «crahs», más poderosos y competitivos, y habrán reforzado su posición en el mercado.