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El Banco de España, hasta donde se sabe, no exige que se trate de una fusión pura y dura, con absorción de CCM por la caja adquiriente. La autoridad bancaria española ha hablado en todo momento -y así lo señaló ayer una fuente del regulador a este periódico- de «integración» de CCM con la caja de ahorros que acuda a su rescate, sin precisar la fórmula a la que se recurra.
Cajastur pretende tomar el control de CCM a través de la ficha o licencia bancaria del antiguo Banco del Noroeste, que fue adquirida por la caja asturiana en 1999. Con esta ficha bancaria se constituirá una entidad financiera, cuyo nombre no ha sido aún decidido, según fuentes consultadas, y en la que Cajastur tendría la mayoría de control. La actual CCM aportaría su negocio financiero, sucursales, empleados y demás activos a la nueva entidad, en la que CCM contaría con una participación minoritaria. De este modo, CCM se quedaría reducida a ser una organización puramente patrimonial, titular de la participación minoritaria en la nueva entidad financiera y que proseguiría como cabecera de la actual Obra Social y Cultural de CCM. Cajastur se compromete, según las fuentes consultados, a mantener la sede en Castilla-La Mancha de CCM, su Obra Social y Cultural y también de la nueva entidad que desarrollaría el negocio financiero que ahora es propiedad de CCM.
A la inversa, la anexión de CCM mediante este procedimiento, a través de una sociedad interpuesta, garantizaría que Cajastur preservaría su actual naturaleza jurídica sin modificaciones en sus órganos de control ni en los estamentos de representación en su asamblea, consejo de administración y comisión de control. Con ello, Cajastur podría anexionarse una caja de superior tamaño pero blindando su asturianía.
Respetando el compromiso y arraigo de las dos entidades con sus regiones de origen, Cajastur cree que la operación es buena para ambas comunidades. La caja asturiana, según se argumentó en la reunión del consejo, puede aprovechar esta oportunidad para cobrar tamaño y liderar una de las operaciones de concentración y consolidación del sector, y al tiempo podría beneficiarse de una reducción de costes por sinergias entre las dos cajas.
Cajastur y CCM comparten el sistema informático, lo que facilitaría la integración inmediata de las dos redes, y comparten, con Caja Canarias, Caja Murcia y Caja Sa Nostra la sociedad Infocaja para desarrollos informáticos y tecnológicos con el apoyo de Accênture.
Por tamaño, CCM es 1,73 veces mayor que Cajastur. En el momento de su intervención, el 28 de marzo, sus activos totales sumaban 26.337 millones de euros, frente a 15.234 millones de Cajastur. Una eventual compra de CCM por Cajastur supondría que el conglomerado resultante casi triplicaría el actual tamaño de la caja asturiana, con unos activos totales de 41.5671 millones. Esto convertiría a la caja asturiana, junto con su filial castellano-manchega, en la décima de España en tamaño (actualmente Cajastur es vigésima), por detrás sólo de La Caixa, Caja Madrid, Bancaja, CAM, Caixa Catalunya (ahora en proceso de fusión con las cajas de Tarragona y Manresa), Caixa Galicia, Ibercaja, la entidad resultante de la proyectada fusión de Caja España, Caja Duero y Caja Burgos y la caja a la que dará lugar la anunciada unión de Unicaja, Caja Jaén y Caja Sur. Una eventual integración de CCM y Cajastur superaría en tamaño, por el contrario, a las otras dos fusiones en marcha: la de Caixa Sabadell, Caixa Terrassa, Caixa Manlleu y Caixa Girona, y las virtuales de Caja Navarra con Caja Canarias y de CAI, Caja Insular de Canarias y Caja Rioja.
Las ofertas sobre CCM las recibió ayer el banco helvético UBS, asesor de la caja manchega. UBS hará un informe valorativo que se adjuntará a las propuestas. La decisión la tomará la comisión ejecutiva del Banco de España y deberá refrendarla la asamblea de CCM.