Oviedo
La trayectoria y conocimiento del sector financiero que tiene Rodrigo Rato han sido invocados, en medio de la refriega interna del PP por Caja Madrid, como argumentos de peso a su favor. Licenciado en Derecho y doctorado en Economía en la Universidad Complutense (con una tesis dedicada al crecimiento español durante su mandato como ministro), el asturiano Rato fue vicepresidente segundo y responsable económico durante los dos mandatos de José María Aznar en la Moncloa (período 1996-2004).
Concluida esa labor y descartado como sucesor de Aznar en el PP en beneficio de Mariano Rajoy, Rodrigo Rato fue nombrado en 2004 director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), responsabilidad que nunca había desempeñado un español. Bajo su mandato se dieron los primeros pasos para la reforma de la institución. Por sorpresa y alegando motivos personales, el ex ministro dimitió y abandonó el FMI en 2007, dos años antes de que acabara su mandato. Su renuncia provocó malestar en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
A partir de ese momento, Rodrigo Rato desembarcó en los despachos del negocio financiero. El banco estadounidense Lazard lo fichó como director general senior de banca de inversión. Pocos día después se conoció su incorporación como asesor al Banco de Santander. El financiero Emilio Botín lo fichó como miembro del consejo asesor internacional del primer banco español, cargo que ha compatibilizado con su trabajo para Lazard. Y ocupaciones ambas que también compagina con la presidencia del consejo asesor de Criteria Caixa Corp, la sociedad que agrupa la cartera industrial y financiera de la Caixa, la primera caja de ahorros española. Por esta última tarea viene cobrando 200.000 euros al año.
De concretarse su nombramiento en Caja Madrid como sucesor de Miguel Blesa, Rodrigo Rato Figaredo tendrá que abandonar esas tres ocupaciones en otras entidades.